Minimalismo: ¿Qué hacer con los objetos que usas poco?

Minimalismo ¿qué hacer con los objetos que usas poco?

Me encanta el minimalismo. Es una forma increíble de ordenar espacios, horarios e ideas. Sin embargo, si revisas los comentarios en publicaciones anteriores, verás que muchas personas tienen comentarios que suena similar a este: Me cuesta mucho tirar cosas, aunque las uso poco, ¿cómo hago para dejarlas ir?  Hoy te traigo una idea que podría servirte si tienes problemas con esas cosas que usas poco.

En esta publicación, estoy asumiendo que sabes que algunas cosas se deben ir. No hay forma de que te organices si planeas mantener cada objetivo que tienes, incluso si no lo usas hace años. Si todavía dudas de que haya cosas que debas donar, reciclar o tirar, primero deberías leer esta publicación.

Si lo que necesitas es un sistema para analizar bien qué todo eso que usas poco debe irse, entonces esta publicación te va a interesar.

Lo odio y debe irse

Si estás iniciando en el estilo de vida minimalista, posiblemente ya empezaste a sacar de tus espacios las cosas que odias. Es lo que todas hacemos de primero. Ese plato para bocadillos que nos regalaron Dios sabrá cuando y que tiene el peor diseño jamás visto y que escondemos en el fondo de la alacena… ese plato seguro ya se fue. Es fácil dejar ir las cosas que no nos gustan y la satisfacción que obtenemos de eso es inmediata.

Cuando yo purgué mi armario, fue tremendamente sencillo dejar ir ropa incómoda o que no me ajustaba bien, porque era ropa que definitivamente no me gustaba. Dejar ir las cosas que no nos gustan es un alivio, pero cuando todo eso se ha ido, normalmente todavía quedan muchísimas cosas y empezamos a dudas de lo que sigue.

Lo uso poco… ¿debe irse?

Esta etapa, es la que nos confunde. Hay un montón de cosas que no usamos seguido, pero que no odiamos. ¿Qué hacer con esas cosas? Algunas quitan espacio, pero costaron dinero. Otras no las usamos, pero fueron regalos que guardamos. Y algunas parecen haber estado ahí siempre, desde el inicio de los tiempos y no sabemos qué hacer con ellas.

Estas son las cosas de las que vamos a hablar hoy. Las cosas que nos generan indecisión o dudas y que hacen que nos preguntemos si esto del minimalismo servirá de verdad para nosotras. (¡La respuesta es que sí es para nosotras!)

Si revisas todas las cosas que usas poco, notarás que no todas son iguales. Hay varias categorías en las que podrían entrar tus cosas y vamos a analizarla una a una. Mientras lees, trata de hacer pausas para ver cuáles son las cosas que tienes y que caen en estas categorías.



  1. Usos esporádicos no muy bien justificados

En esta categoría entran las cosas que usas de vez en cuando pero sólo para decir que lo usas. Por ejemplo, esa enagua que has usado tres o cuatro veces el último año y sólo cuando te sientes culpable de haberla comprado y no usarla nunca.

Aquí también entran esas herramientas que usas una vez al año y no siempre para lo que se supone que hacen (como cuando usas un desatornillador un cincel). Estas cosas tienen algún uso, pero realmente no puedes hacer un argumento lógico y contundente respecto a su importancia en tu vida.

  1. Usos esporádicos justificados

En esta categoría, están objetos que tienen poco uso, pero a diferencia de los objetos de la categoría anterior, estos sí tienen una razón de existir. En mi caso, por ejemplo, tengo dos vestidos de noche. Los uso muy poco, tal vez dos veces al año. La razón por la que los tengo es que soy demasiado delgada en mi torso, pero no tanto en mis caderas, así que nunca he encontrado un vestido que pueda rentar fácilmente. Estos dos vestidos los compré y ajusté a mi talla y ahora son mis dos vestidos de noche y tienen una clara razón de ser, porque no quiero perderme esos eventos pero tampoco quiero pasar horas probándome vestidos para poder ir.

¿Qué tienes tú que uses poco, pero que tenga sentido guardar? Eso sí, ten en cuenta que en esta categoría entran poquísimas cosas, como por ejemplo dos vestidos y nada más. No trates de justificar todo lo que tienes sin usar, poniéndolo en esta categoría.

  1. Usos esporádicos (o uso nulo) pero sentimentales

En esta categoría entran las cosas que nunca o casi nunca usas, pero que tienen un peso sentimental grande para ti. Pueden ser regalos de personas amadas, recuerdos de momentos buenos en tu vida o de etapas pasadas. Todas esas cosas que están atadas a tu corazón, aunque nunca usas, van aquí.



  1. Usos esporádicos con potencial

En esta categoría están las cosas que no usas o usas muy poco, pero que, una parte de tu mente te dice que podrías usar. Como ese enorme sartén que jamás has sacado de la alacena, pero que podrías usar si un día tuvieras que hacer desayuno para ocho personas. También está aquí la ropa que podrías usar si pierdes/ganas peso. O todo ese equipo que tienes por si algún día decides ir a acampar un par de semanas.

Todo lo que crees que podrías usar algún día a pesar de que no lo usas ahora, va en esta categoría.

  1. Otros

Si algo más queda por ahí, algo que uses poco y que no entra en alguna de las categorías anteriores, déjalo en los comentarios para analizarlo en detalle. Tal vez algunas cosas no entren en las cuatro categorías anteriores (lo dudo), pero dejemos una quinta categoría para esas otras posibles cosas.

El sistema

Ahora debemos decidir qué hacer con las cosas de poco uso que están en nuestras categorías. Lo primero que debes hacer, si estás iniciando en el minimalismo, es no tocar todavía los objetos sentimentales. El minimalismo no se trata de tirar todo lo que usas poco (o nada) y arrancarte el corazón al hacerlo con el único fin de tener espacios libres. Cuando regalas, donas, reciclas o simplemente botas algo, lo haces porque estás lista para hacerlo. Así que los objetos sentimentales no los tires si no estás lista para eso. Si, te sientes lista para lidiar con tus objetos sentimentales podrías leer esta publicación, porque los objetos sentimentales requieren de un proceso diferente.

Habiendo dejado de lado los objetos sentimentales, veamos las demás categorías. Tienes cosas que usas poco en todas ellas. Muy bien, aquí viene el sistema revolucionario para analizar esas cosas y tomar decisiones sobre qué hacer con ellas. Es un sistema sencillo… minimalista. Consta de una sola etapa.

Toma cada uno de esos artículos y hazte esta pregunta:

¿Lo comprarías de nuevo hoy?

Sí lo comprarías

Si la respuesta es que sí lo comprarías porque estás dispuesta a pagar por ese objeto y almacenarlo y repararlo si se daña y sacudirlo si se ensucia… entonces déjatelo. Ese objete parece traerte suficientes beneficios como para compensar el costo de dinero, espacio, tiempo y energía que consume. Es un buen negocio tener ese objeto en tu vida, incluso sabiendo que lo usas poco.

Eso sí, asegúrate de responder con base en un pensamiento racional hasta donde sea posible. Si crees que lo comprarías de nuevo porque tiendes a comprar por impulso, tal vez sea bueno que leas esto antes.



No lo comprarías

Si la respuesta a la pregunta es que no lo comprarías de nuevo. Eso implica que ese objeto no está dándote suficiente a cambio del tiempo y espacio que inviertes en él. Posiblemente si no lo tuvieras, podrías arreglártelas sin él. Tal vez tengas otros objetos con los que puedes sustituirlo o haya nuevas rutinas que puedas implementar para obtener los mismos resultados sin necesidad de ese objeto.

Los objetos que no comprarías de nuevo hoy, pueden irse. Simplemente son un mal negocio dentro de tu casa. Lo que sea que te dan, no es suficiente para justificar su compra y además los usas poco, así que véndelos, dónalos, recíclalos o tíralos. Es posible que los extrañes… una o dos veces al año, los otros 363 días estarás bien sin ellos.

 

Espero que esta publicación te sirva para simplificar un poco el proceso hacia la reducción material de artículos innecesarios. Si tienes preguntas o comentarios, puedes dejarlos abajo en la sección de comentarios. Si usas este sistema o algún otro similar, compártelo, es excelente poder aprender unas de otras.  Y no olvides que puedes suscribirte completamente gratis para recibir en tu correo información extra sobre minimalismo y finanzas (ya leíste mis publicaciones sobre finanzas, son interesantes y sencillas de aplicar). Además, podrías encontrar algo interesante en estas publicaciones:

20 cosas que eliminé gracias al minimalismo

Minimalismo: las 10 preguntas para comenzar

Posters sobre minimalismo (afiches gratuitos)

6 reflexiones sobre “Minimalismo: ¿Qué hacer con los objetos que usas poco?”

  1. Hola Nela buenas tardes!
    Al leer este post, mi mente se fue directamente a mi “pescadera” la cual amo por ser del tamaño perfecto para freír una mojarra grande, y a mi bascula de repostería que me ha ayudado tantas veces…
    Pero hay objetos que al analizarlos con detenimiento se que entrarían en la primer categoría que como bien explicas, tienen un “uso esporádico no muy bien justificado”

    Como siempre gracias por orientarnos un poquito mas en el camino minimalista, saludos.

  2. HOla! Aquí Jaír, de EfectiVida. Muy buen artículo, Nela! Esto del minimalismo da para mucho hablar, jejej. Me gusta mucho el orden que le has dado al tema y la pregunta de si lo comprarías o no. Una pregunta adicional que a veces me hago, cada vez más, es si lo podría alquilar. En ocasiones, como por ejemplo, en el caso de la herramienta, el objeto es útil, pero el espacio que ocupa y el mantenimiento hacen más rentable vender y alquilar cuando sea necesario. Es una idea que se me ocurrió mientras leía. Muchas gracias por seguir aportando a este tema tan fascinante. > = < (menos es más). Saludos!

    1. Hola Jaír, gracias por el comentario.
      Como mencionas, alquilar algo es excelente. En Costa Rica se puede alquilar ropa fácilmente, pero herramientas sólo las “grandes”. Hace un tiempo estuve buscando una lijadora para alquilar y no encontré una en ninguna parte… por suerte me prestaron una, pero no hay una empresa que se dedique a ese tipo de alquileres de cosas más “pequeñas”… tal vez sea un nuevo negocio pronto.

      Me encantó > = < ¡Oh! 🙂

  3. Yo añadiría, cuando vas a comprar una prenda de ropa o un objeto si pagarías un precio mayor por él, porque a veces nos dejamos llevar por las ofertas, etc

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