¿Cómo saber en qué invertir el dinero?

¿Como saber en qué invertir el dinero?

Seguro te ha pasado. Tienes unas moneditas extra y un montón de ideas sobre cómo desaparecerlas y por supuesto la indecisión flotando muy cerca. ¿Debería comprar ese electrodoméstico que necesito o mejor voy a ese viaje que siempre he querido hacer? Si vas al viaje, cuando regreses todavía vas a necesitar ese electrodoméstico. Si compras el electrodoméstico tu vida será más sencilla… pero no fuiste a ese viaje, al menos no esta vez. Es complicado decidir en qué invertir el dinero.

Si estás suscrita al blog sabrás que hace poco hice un cambio de mi segundo trabajo (si no estás suscrita, puedes hacerlo aquí, es gratis). Pasé de trabajar en una universidad privada a hacerlo en una pública, lo cual, en Costa Rica es algo así como una mega-promoción. Lo que no sabrás es que tengo poco más de un mes trabajando a cambio de nada. La burocracia pública no ha logrado hacerme un pago todavía, pero viene en camino (espero). Por supuesto, esto implica que mi cuenta da ahorros ha tenido que hacer las veces de red de seguridad en dos ocasiones ya. Pero también implica que mi primer pago va a ser mayor al esperado y que debo pensar en qué invertir el dinero.

Yo he decido ver el lado bueno de las cosas y fingir que esta situación no es más que un periodo de ahorro que retribuirá en unas moneditas extra al final. Y por supuesto, esto implica que tengo unas ganas tremendas de poner en uso ese dinero extra. Pero aquí viene el tema que nos ocupa hoy. ¿Cómo saber en qué gastar para que sea un gasto inteligente?

Así se ve una buena inversión

Si yo fuera Bill Gates, posiblemente la lista que sigue sería muy diferente. Pero como no soy multimillonaria, sino que vivo de un salario (pronto dos… si la universidad pública se ordena), mi lista no incluye invertir en pequeños empresarios ni en acciones de la bolsa. Para mí, cuando hablamos de invertir el dinero bien, estamos buscando lograr las siguintes cosas:

  1. Tranquilidad

Esto para mí es sumamente importante. No invierto en algo que pueda generarme altos niveles de estrés o pesadillas (excepto, tal vez por mi apartamento). Desde un pantalón, hasta mi carro, todo lo que compro debe ser prácticamente autosuficiente.

No quiero un pantalón de seda blanco del que tenga que estar pendiente cada instante y que no pueda lavar yo misma. Tampoco quiero un carro último modelo que me haga la clase de persona que no deja a sus familiares comer galletitas en el asiento de atrás.

Busca invertir en cosas que no requieran constantes retoques, mantenimientos, mimos y cuidados. Y por supuesto, invierte en cosas que puedes pagar al contado. La tranquilidad se pierde rápidamente cuando te llegan cobros de cosas que hace meses perdieron su brillo y novedad.



  1. Más valor que el dinero pagado

Una buena inversión también debería generar un valor agregado. Es decir que debería valer para ti, mucho más que el dinero pagado, sobre todo si estás comprando algo que va a devaluarse.

Por ejemplo: Rocinante (mi carro) costó cierta cantidad de dinero. Si hoy tratara de venderlo, conseguiría por él mucho menos dinero del que pagué en primer lugar. Pero el valor de Rocinante supera su precio en el mercado. El valor de Rocinante es que me lleva a donde yo quiera y estoy siendo literal: ha cruzado ríos, ha entrado a la playa, ha ido a volcanes… Mi carro me permite llevar de paseo a mi familia, me permite ir a mi trabajo a diario e incluso ir a la farmacia comodidad incluso en época de lluvias apocalípticas. Hay valor agregado.

Creo que es fácil saber si una inversión te traerá valor o no haciéndose una sencilla pregunta: ¿Estoy comprando una herramienta o un fin?

Las herramientas casi siempre te van a generar más valor que los fines. Aunque, por supuesto, las herramientas requieren mantenimientos.

¿Necesitas otros ejemplos?

Una casa es una herramienta: te da seguridad física, ciertas libertades que la casa de tus papás posiblemente no te daba, un lugar dónde hacer tu propia vida o darle seguridad a tu familia.

Una página web es una herramienta: te permite conectar con otras personas, intercambiar ideas, ganar alguna monedita con los anuncios (espero que los de esta publicación te parezcan interesantes, aunque yo no tengo ninguna injerencia en ellos).

Una computadora es una herramienta: te deja estudiar, trabajar, hacer compras, estar al tanto de temas que te interesan…

Creo que ya tienes la idea. Si decides invertir el dinero en herramientas, vas a lograr muchos fines diferentes.



  1. Sensación de logro a largo plazo

Una buena inversión no debería perder el brillo rápidamente. ¿A qué me refiero? A que tus inversiones, cuando son buenas no te hacen sentir culpable luego y tampoco te llevan a pensamientos como “mejor hubiera gastado mi dinero en otra cosa”.

Una buena inversión te va a hacer sentir bien al respecto por largo tiempo. Cuando pienses en el dinero que gastaste vas a sentirte bien de haberlo invertido así.

Mi ejemplo para esto es mi licuadora. Es una Vitamix, una licuadora cara (muy cara). Pero yo creo fielmente que esa licuadora se ha pagado a sí misma varias veces. Me encanta. Es una forma de consumir frutas y verduras rápidamente. Además, sirve para hacer helados y hasta sopa. Mi mamá la usa para mezclar masa para postres y yo desearía que me pagaran por hacerle publicidad, porque simplemente la amo.

Una buena inversión es así. Te hace feliz a largo plazo.

¿Y la bola de cristal?

Seguro ya notaste el problema de las inversiones. El problema es que necesitas ver el futuro. Necesitas saber si en el futuro vas a sentirte tranquila con tu inversión o no. Necesitas saber si vas a estar feliz con lo que compraste y si te está dando más valor del que pagaste en primer lugar.

No sé cómo están tus habilidades de premonición, pero mi capacidad para pronosticar el futuro es muy similar a la Ron Weasley (Harry Potter… ¿alguien lo leyó? ¿No?… ok). Mi punto es que nadie puede saber qué va a pasar mañana.

Si tras comprar mi carro, alguien lo hubiera robado, posiblemente yo habría sentido que la inversión no valía la pena. No podemos saber qué va a pasar. Lo que sí podemos hacer es un lo que en inglés se denomina un educated guess, literalmente es una suposición educada. Aunque una mejor traducción de significado podría ser una conjetura bien fundamentada.

Si te conoces a ti misma podrás saber, a grandes rasgos, cómo te sentirás en cierta situación. En caso de que necesites ayuda con esto, podría interesante aprender y poner en práctica la inteligencia emocional.

Antes de invertir el dinero extra que tengas, trata de imaginar cómo te sentirás una vez hecha la compra, pensado en lo bueno y lo mano. Veámoslo paso a paso con el ejemplo de mi licuadora.



  1. ¿Qué puedo esperar?

Para empezar, alinea tus expectativas con la realidad. Yo vi cientos de videos para saber qué esperar de mi licuadora y que no. Tener expectativas realistas en el presente hace que el futuro siempre sea bastante bueno, porque te evitan la decepción.

  1. ¿Qué voy a ganar?

Lo que sigue es imaginar lo que ganas con tu compra. Imagina cómo te sentirás al tener eso que quieres. Yo traté de imaginar cómo me sentiría al usar mi licuadora (increíblemente feliz).

  1. ¿Qué debo comprometer?

Luego piensa qué cosas se asocian a esa compra que no te encantan. Y no hagas trampa, dedica a este pensamiento tanto tiempo como al anterior. En mi caso, si de verdad iba a usar la licuadora seguido, también iba a tener que lavarla seguido (eso me da un poco más de pereza).

  1. ¿Qué pasa con el resto de la humanidad?

Si vives con otras personas, son pocas las cosas que son tuyas y de nadie más. En mi casa compartimos de todo, mi mamá y yo incluso compartimos ropa de vez en cuando. Con mi licuadora, eso también iba a pasar y de hecho pasa. Así que traté de imaginar cómo me sentiría cuando otras personas la usaran (ligeramente ansiosa, pero sobre todo feliz de aportar algo útil).

  1. ¿Y el dinero?

Finalmente, no puedes olvidar que el dinero que uses para comprar una cosa, ya no lo puedes destinar para otra. Así que tienes que analizar cómo te sentirás con menos moneditas en la bolsa. Yo tuve que reflexionar sobre cómo me sentiría cuando en mi cuenta bancaria faltara esa gran porción de mi dinero (ojalá costara menos, pero vale la pena incluso si implica sacrificar otras cosas).

Si, después de responder todas estas preguntas honestamente, la inversión te sigue pareciendo buena, entonces adelante con ella. Es probable que no te vas a arrepentir. Si todavía no estás segura, tal vez necesites una aproximación diferente.

¿Invertir el dinero en opciones igual de buenas?

Si tienes varias inversiones en mente y no logras decidirte por una porque todas parecen igual de buenas, entonces podría servirte la técnica de comerse el elefante (suena un poco grotesco… podemos asumir que es un elefante de tofu).

Comerse un elefante parece una tarea imposible, es demasiado grande y hay demasiadas partes y no sabemos por dónde comenzar. Alguna de tus inversiones será más “elefantes” que otras y vale la pena empezar por esas, porque ver resultados en algo grande es muy satisfactorio y además reunir dinero suficiente para la siguiente inversión es más sencillo cuando ya quitaste del camino las inversiones gigantescas.

Por ejemplo, cambiar la instalación eléctrica de tu casa es un elefante, mientras que tapizar de nuevo las sillas de la cocina es como… un gatito. Ambas cosas podrían hacer feliz y ambas te darán tranquilidad una vez realizadas. Pero una implica un esfuerzo titánico:  contratación de profesionales, días sin electricidad, compra de materiales caros… es, en resumen, un elefante.

Empieza por las inversiones que parecen elefantes, porque esas son las que usualmente nos intimidan y parecen que nunca vamos a lograr. Además, invertir en los elefantes es muy importante, porque si los ignoras, tienen a convertirse en mamuts que amenazan con arrasar con todo. Invertir el dinero extra en los elefantes es una inversión inteligente.

Mi elefante

Ahora que ya tienes una idea de cómo invertir el dinero, espero que tus moneditas se conviertan en un medio para darte justo lo que quieres.

En mi caso, cuando finalmente llegue mi pago de la universidad (¡Vamos universidad pública! ¡Yo sé que puedes!), mi elefante es Rocinante. Hace meses vengo posponiendo un arreglo que necesita en un asiento. Es hora de hacerlo. Y si queda algo después podría comprar un nuevo par de zapatos negros… tengo meses hablando de esto y no lo he hecho, porque estoy buscando marcas amigables con sus empleados y con el ambiente. Si tienes recomendaciones me encantaría leerlas en los comentarios.

Cuéntame también, si vas a hacer o has hecho alguna inversión muy buena… o si tienes una anécdota de una inversión muy mala, también la puedes dejar en los comentarios. Así aprendemos unas de otras, porque después de todo, esto de invertir el dinero correctamente toma tiempo en aprenderse.

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3 reflexiones sobre “¿Cómo saber en qué invertir el dinero?”

  1. Fantástico, como de costumbre, Nela. Me gustó mucho lo de que la casa es una “herramienta”. Nunca lo había pensado, y me viene bien tener en cuenta ese concepto, porque tengo un artículo a medias sobre las ventajas e inconvenientes del alquiler y compra de vivienda (en menudo berenjenal me voy a meter). Ya que pides opiniones, nuestra peor compra probablemente fue un coche nuevo. Y los mejores gastos, han sido cosas de calidad, pero necesarias y que usamos muchas veces. Por ejemplo, un horno-microondas que, por cierto, ya tiene unos años con nosotros. Un saludo Nela! Buenísimo tu post!

    1. Gracias por el comentario, Jaír.
      Lamento mucho lo del auto nuevo. Tienden a ser un gasto, incluso ya usaditos.
      Espero poder leer pronto tu entrada sobre alquiler y compra de casa, porque yo compré apartamento y es “un berenjenal” como bien dices.
      Un saludo 🙂

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