Designar superficies limpias para ordenar

Superficies limpias

¿Hay demasiadas cosas sobre tu mesa del comedor? ¿O tal vez es tu escritorio el que está atestado de cosas? ¿O será tu carro el que tiene las alfombras cubiertas de objetos? A todas nos pasa que tenemos una zona en la que se acumulan objetos que causan desorden. Una forma de evitar que eso ocurra es designando superficies limpias.

Seamos muy honestas. ¿Tienes la silla? Estoy segura de que sabes de qué silla hablo. Es esa silla en la que se acumula ropa. A veces en la silla hay ropa que se debe lavar. A veces hay ropa que se debe doblar y a veces hay ropa que no sabemos cuándo llegó ahí (la silla atrae a la ropa de formas misteriosas). Mientras escribo esto, veo que en mi silla hay dos blusas esperando ser guardadas en el armario. Dos blusas no está nada mal. Hubo una época en la que había tantas cosas en la silla, que ni siquiera habría podido contarlas.

Últimamente estoy pensando hacer de la silla una superficie limpia. Es un enorme compromiso, déjame contarte de qué se trata.

Las superficies limpias

Hay zonas en las que el caos tiende a reinar con naturalidad y todas lo sabemos. Una de esas zonas es el armario y posiblemente por esto es que muchos minimalistas tienen miles de consejos para ordenar el armario, encapsularlo, minimizarlo, neutralizarlo, etc.

Pero luego hay otros espacios menos obvios, donde el caos no reina, pero sí juguetea por ahí lo suficiente como para generar una constante molestia. Piensa, por ejemplo, en la superficie de tu mesa de noche, la guantera de tu carro o la mesa de la sala.

Es posible que esos lugares no tengas un horrendo desorden, pero tal vez sí hay algunas cosas que mejorar. Esas son excelentes áreas para designar como superficies limpias.

Las superficies limpias son zonas que tú misma defines y con las que te comprometes para dejar vacías al final de cada uso o día. Actualmente una de mis superficies vacías es mi escritorio, en la oficina. Al final de cada día mi compromiso (conmigo misma) es dejar sobre mi escritorio únicamente el teléfono fijo y la almohadilla en la que reposo las muñecas mientras uso la computadora. Esas son las únicas dos cosas que deben quedar ahí al final de cada día. Nada de papelitos, nada de lapiceros, nada de cuadernos o libretas. Es una superficie limpia.

Otra superficie limpia es mi cama. Cada día la tiendo y no dejo sobre ella nada más que mi almohada. Nada de ropa, nada de libros o cuadernos o bolsos.



El compromiso de las superficies limpias

Como dije antes, estoy pensado en que la silla debería ser mi tercera superficie limpia. Sin embargo, lo estoy pensado desde hace días y no me decido todavía. Te preguntarás ¿qué es tan difícil de asignar una superficie limpia? Bueno, la parte difícil es el compromiso.

Yo creo de verdad en estas cosas, así que, si me decido a asignar mi silla como una superficie limpia voy a tratar de cumplir con ese compromiso por todos los medios. Eso implica, para comenzar, que debo guardas las dos blusas que están en la silla en este momento. Eso es fácil, puedo hacerlo. Pero además implica que, de ahora en adelante, tendría que dejar mi silla libre de ropa siempre. Ese es un gran compromiso. ¿Qué pasa si voy tarde para el trabajo y quiero dejar ahí un sweater? No debería hacerlo, debería colgarlo antes de salir (porque me tomaría más o menos 20 segundos que realmente no hacen una diferencia). ¿Y qué pasa si tengo ropa limpia que ordenar y me da pereza hacerlo? No puedo dejarla en la silla (ni en mi cama). Las superficies limpias implican un compromiso grande.

¿Y las emergencias?

Por supuesto, en caso de emergencia es válido violentar una superficie limpia y dejar algo en ella… pero si debo ser honesta, todavía no he vivido una emergencia de ese tipo. Nunca he tenido que tomar una decisión de vida o muerte que implique dejar algo en mis superficies limpias.

Lo que sí he encontrado es un montón de excusas. Un par de veces he dejado un cuaderno sobre mi escritorio sólo porque me da pereza ponerlo en un cajón. En esas ocasiones trato de convencerme de que era válido hacerlo porque “estaba muy cansada”. En el fondo de mi mente sé que esto ha sido una excusa y que no fue una emergencia.

Lo bueno es que esto muestra que, en caso de emergencia, no pasa nada si se deja algo sobre una superficie limpia. Lo malo es que esto es dar un paso atrás en el ejercicio de las superficies limpias.  Pero nadie es perfecto y se trata de ir mejorando.



¿Por qué hacerlo?

Tal vez te preguntes, ¿para qué designar superficies limpias si de todas formas a veces pones excusas y las violentas? La respuesta es que lo hago porque vale la pena.

Incluso si dejo de vez en cuando un cuaderno sobre mi escritorio, mi escritorio es el más ordenado de toda la oficina. Cada mañana cuando llego a mi trabajo me toma segundos encontrar espacio para colocar mi computadora y empezar a trabajar. Los compañeros de aseo pueden sacudir mi escritorio sin problemas y cuando yo quiero limpiarlo a profundidad puedo hacerlo en segundos. Las superficies limpias hacen la vida más práctica.

Las superficies limpias valen la pena, también, porque enseñan disciplina. ¿Acaso creías que como eres un adulto ya nadie tiene que disciplinarte? Eres responsable de disciplinarte a diario. Nadie lo va a hacer por ti. Las superficies limpias son un ejercicio sencillo de límites y responsabilidades. Si quieres ponerlo en práctica con tus hijos, también es una buena idea, pero recuerda que ellos aprenden del ejemplo.

Finalmente, las superficies limpias dan una cierta sensación de paz. Es lindo tener un espacio vacío al cual dirigir la vista de vez en cuando. Nuestro cerebro debe procesas demasiada información visual a diario, vale la pena darle un descanso. Ver una superficie limpia y ordenada es reconfortante, incluso si sólo es una en un mar de desorden.

¿Qué hacer para comenzar?

Si quieres probar las superficies limpias, estos son los pasos a seguir (son pocos y sencillos).

  1. Elije una superficie o zona que te gustaría mejorar. Trata de que sea un espacio pequeño. No te recomiendo empezar con tu cocina completa, pero puedes empezar con la mesa de la cocina.
  2. Decide qué cosas son las que pueden estar en esa superficie o espacio. Trata de que sean pocas cosas. Por ejemplo, en mi cama puede estar mi almohada y nada más. Tal vez sobre tu mesa pueda estar el salero o un adorno. No asignes miles de cosas porque el efecto visual no es el mismo. La idea es que la superficie limpia se vea limpia. Así es más fácil recordar que es un lugar especial.
  3. Quita todo lo demás que esté en esa superficie. Bota lo que debas botar, devuelve a su lugar las cosas que llegaron solas hasta ese espacio (sí, algunas cosas andan por ahí solas) y deja sólo lo que dijiste que iba a quedar en la nueva superficie vacía.
  4. Asegúrate de limpiar la superficie y dejarla libre de polvo o suciedad. Debe verse y sentirme limpia, porque así es más sencillo apreciarla y querer mantenerla así siempre.
  5. Comprométete a no dejar en ella nada que no le pertenezca. Cada día, debes revisar que tu superficie limpia se mantenga como la diseñaste en un inicio.
  6. Usa tu superficie limpia. No se trata de dejar de usar la mesa de la cocina de aquí en adelante. Todo lo contrario, se trata de que puedas usarla sin restricciones y de que cada día quede lista para ser usada de nuevo al día siguiente.
  7. Aprecia tu capacidad de cumplir tus propios objetivos. Cada día que encuentres esa superficie justo como la deseas, recuerda que está así porque tú te pusiste el objetivo de mantenerla limpia y lo has cumplido. Esto demuestra fuerza de voluntad. Incluso si fallas (como yo) y de vez en cuando dejas en tu superficie algo que no estaba planeado tener ahí, no te tortures, sólo ordena y listo. Vas a ir mejorando día a día.



¿Te atreves a retarte?

Si te vas a atrever a designar superficies limpias, ¡te felicito! Parece una cosa pequeña, pero te aseguro que los beneficios son grandes. Además, las superficies limpias van creciendo poco a poco, como en mi caso, que empecé con una, ahora tengo dos y creo que tendré tres muy pronto… esa silla debe dejar de tener ropa en ella.

Me encantaría que me cuentes en los comentarios si vas a poner en práctica esta técnica para mantener el orden. Yo creo que lo haré, esa silla está ocupando mucho espacio en mi mente.

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Las creencias minimalistas

Compilación de retos minimalistas

Bases del minimalismo

ACTUALIZACIÓN

26 de junio: Oficialmente la silla es una superficie limpia. Me tomó casi dos semanas terminar de convencerme, pero ya lo decidí. La silla no tendrá más ropa encima…

8 reflexiones sobre “Designar superficies limpias para ordenar”

  1. Hola Nela buenas tardes
    Hace unos días leí este articulo, y quiero comentarte que ya lo puse en acción.
    Designe como “superficies limpias” el tocador de mi recamara y la mesa del comedor, te puedo decir que a pesar de que van pocos días mi familia y yo nos sentimos muy bien de ver libres estos espacios y hoy se que quiero que sigan así por la tranquilidad que nos dan.
    Gracias por tus publicaciones.
    Saludos.

    1. Hola, Adriana Mc.
      Me alegra mucho que pusieras en práctica esta acción. Es una cosa simple que traer muchos resultados bueno. Y me alegra mucho más ver que tu familia se ha unido a esta actividad.
      ¡Felicidades por el avance! 🙂

  2. Buenas Nela! Aquí Jaír, de EfectiVida. Muy buen artículo… y lo de “la silla”, jajaja, buenísimo. Me encanta este concepto de tener zonas limpias. Hay quien dice que tener todo lleno de papeles y desordenado es un signo de persona creativa, pero por más vueltas que le doy, me da que no. Así que… a aceptar el reto. Por cierto, por contarte una anécdota… en el pasado, me volví tan “ordenado”, que me tuve que obligar a tirar algún objeto al suelo, y dejarlo ahí un tiempito. Era una especie de terapia, todo con equilibrio… ¿verdad? Un saludo!

    1. ¡Hola, Jaír!
      Gracias por pasar por aquí. Yo siento que soy bastante ordenada, aunque creo que no tantísimmo. La silla hoy está vacía, pero sigo pensando en si debería hacer el compromiso o no. Posiblemente lo haga pronto.
      Tu anécdota es muy interesante, ¿obsesivo? jeje
      Aunque me imagino que ahora con hijas has tenido que relajar un poco ese aspecto. Como dices, todo con equilibrio.
      Saludos

  3. Gracias …mientras leía en mi mente pasaba mi mesa de trabajo y mi silla y mi mesa de noche …un antes y un después y aun así imaginándolo me atrae paz mental…así que ya me imagino lo que se siente cuando logras el objetivo !!
    Compromiso!
    Gracias de nuevo Nela!
    Saludos!!

    1. Hola, Cecilia, que gusto leerte de nuevo.
      Me alegra que ya tengas una meta clara. Como bien dices, sólo con imaginarlo ya uno puede sentir la emoción de tener un espacio libre.
      Ponte a trabajar en eso y seguro pronto logras tu objetivo.
      ¡Saludos!

    1. ¡Hola, David!
      Todos acumulamos algo, pero todos tenemos el potencial de cambiar actitudes y hábitos.
      Si te propones hacer un cambio, verás resultados.
      Saludos

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