La gratificación inmediata y el minimalismo

La gratificación inmediata y el minimalismo

Hay cosas que en el momento son placenteras pero que a largo plazo no le aportan nada a nuestras vidas. ¿Necesitas un ejemplo? Piensa en las papas fritas. Todas sabemos que son deliciosas. Se preparan con la cantidad apropiada de sal para que quieras comer y comer sin detenerte, pero su valor nutricional es muy poco y traen tan pocos beneficios que podríamos decir que no los tienen del todo. ¿Entonces por qué las comemos? Porque es difícil dejar pasar la gratificación inmediata.

Las dos conciencias

¿Alguna vez has pasado horas viendo televisión y luego te has arrepentido? Puede ser que viste televisión por horas en lugar de hacer una tarea o estudiar para un examen. Puede ser que vieras televisión en lugar de lavar ropa o en lugar de ordenar tu casa. Y después te arrepientes del tiempo que gastaste viendo televisión. Sin embargo, mientras ves televisión estás muy feliz, perfectamente cómoda frente a la pantalla.

Pasa lo mismo con el feed de tus redes sociales. Puedes pasar horas en Facebook o Twitter y mientras lo haces estás feliz. Pero después te arrepientes de haber gastado así tu domingo. Todas tenemos estas dos conciencias. La del presente y la que reflexiona sobre el pasado y esas dos conciencias no siempre se ponen de acuerdo. El presente te asegura que comer papas fritas es excelente y que nada te haría más feliz. Al día siguiente, la conciencia que reflexiona sobre ese hecho, se arrepiente de haber comido todas esas papas fritas.

¿Cuál de las dos es la conciencia real? Imposible saberlo. Si lo piensas, resulta que la conciencia del presente es, al mismo tiempo, la conciencia que reflexiona sobre un evento pasado. Hoy puedes estar viendo televisión dos horas, mientras te recriminas el hecho de haber comido tantas papas fritas ayer. ¿Complicado? Pues es que así somos los seres humanos.

Pero hay una cosa que sí parece ser cierto, y es que la conciencia del presente, la que quiere papas fritas, ver televisión por horas y leer cada publicación de Facebook que se ha escrito desde el inicio de los tiempos… esa conciencia del presente va detrás de la gratificación inmediata.

La gratificación inmediata

Hay cosas que nos dan placer de inmediato y es muy difícil no ir tras ellas. Las papas fritas nos hacen tremendamente felices mientras las comemos. Eso es gratificación inmediata. Desconectar la mente por dos o tres horas viendo televisión, también es gratificante. Ese tipo de gratificación, que se da en el mismo momento del acto, es lo que la conciencia del presente busca.

Si como papas fritas ya, justo mientras las como disfruto de comerlas. No debo esperar para obtener un beneficio, porque el (aparente) beneficio llega de inmediato con cada papa.

El problema de la gratificación inmediata es que no siempre llega por los mejores medios. Si lo piensas en términos de comida, la sal y el azúcar están presentes en todas las comidas “populares” que nos ofrecen y en grandes cantidades. Las cadenas de comida rápida saben que es muy difícil negarse a una cajita perfectamente salada con un postrecito perfectamente dulce. Nos ofrecen gratificación inmediata en cada bocado.

Lo mismo hacen las redes sociales, que están diseñadas para engancharnos por horas (uno de sus indicadores de éxito es el “tiempo de contacto” del usuario con la red). Las redes se diseñan por expertos en persuasión, con el objetivo de tenernos en ellas tanto tiempo como sea posible. Así que le ofrecen gratificación inmediata a la conciencia del presente, para que esa conciencia decida quedarse en la red más y más tiempo. ¿No me crees? ¿Acaso no has notado que ahora los videos se reproducen automáticamente dentro de las redes sociales? Antes tenías que darles click si querías verlos. Este es sólo un ejemplo de cómo las redes se diseñan para mantenerte pegadas a ellas. ¡Y la conciencia del presente está encantada con estas mejoras!



El problema de la gratificación inmediata

El problema de la gratificación inmediata es que, aunque vivimos en el presente, el presente se convierte en pasado rápidamente. Cada minuto que pasa, tenemos un minuto más de pasado sobre el cual reflexionar. Y si ese minuto lo gastaste haciendo algo que en el momento te gustó, pero que en retrospectiva no te encanta, pues tienes un minuto más del cual arrepentirte.

¿Cómo evitar que esto pase en un mundo en el que muchísimas gratificaciones inmediatas están condenas a convertirse en arrepentimientos? Mi solución ha sido minimizar.

Cuando hablo de minimalismo, debes entender que no me refiero sólo a tener menos muebles y un armario de pocas prendas en diferentes tonos de blanco. Me refiero a eliminar lo superfluo para enfocarnos en las cosas que de verdad tienen valor. Eso implica, primero, analizar qué le añade valor a nuestras vidas y qué no. Y luego, implica eliminar lo que no nos añade valor.

Una forma de saber qué cosas no nos generan valor, es conversar con la conciencia que reflexiona sobre el pasado. Pregúntale a esa conciencia de qué se arrepiente. Luego elimina los caminos que te llevan hasta esos arrepentimientos.

Yo solía arrepentirme del tiempo que invertía viendo programas en Netflix. Así que cancelé mi suscripción a Netflix. Perdí una enorme fuente de gratificación inmediata… pero también perdí una enorme fuente de arrepentimiento.

¿Cuál conciencia debe gobernarte?

Ya te conté que cancelé mi suscripción a Netflix. Así que, posiblemente te imaginas voy a decirte que hay que aplastar la conciencia del presente y ponerle atención a la conciencia que reflexiona sobre el pasado.

Pero en realidad no pienso así. Yo creo que las dos conciencias deben tener igual peso. No voy a vivir mi vida dejando de hacer cosas sólo porque en el futuro podría arrepentirme de ellas. Pero tampoco voy a hacer cosas sabiendo que en futuro quisiera no haberlas hecho. ¿Se entiende? Me refiero a que hay que disfrutar el presente sin amargar el futuro.

Así es cómo decidí cancelar mi suscripción a Netflix. Me arrepentía de ver horas y horas a personajes de televisión vivir vidas falsas, pero al mismo tiempo, sentía ganas de hacer cosas gratificantes días a día. Cuando dejé de pasar horas en Netflix eliminé una fuente de arrepentimientos de mi vida, pero también liberé tiempo para hacer otras cosas. De pronto tuve tiempo para hace cosas divertidas que traen gratificaciones inmediatas.

Ahora me siento feliz haciendo ciertas cosas mientras las hago y también me alegra haberlas hecho cuando pienso sobre ellas tiempo después. Logré balance.

El balance es lo importante. De vez en cuando tendrás que mandar a callar a tu conciencia del presente, porque sabes que en el futuro te arrepentirás de hacer lo que ella quiere hacer. Pero de vez en cuando debes darle rienda suelta y hacer justo lo que nazca de tu corazón. Si consigues un verdadero balance, vas a pasar mucho de tu presente haciendo cosas que tu futuro agradecerá. Y esa debería ser tu meta.



¿Cómo se logra el balance?

Empieza por eliminar tentaciones. Busca las gratificaciones inmediatas que se convierten en arrepentimientos y trata de cortarlas de raíz. Vende tu televisión (o cancela tu suscripción de cable) si eso es lo que te roba el tiempo.

Invéntate una nueva ruta para no pasar a diario frente a la venta de papas fritas. Haz las compras en línea, para no tener que caminar por los pasillos del supermercado que están llenos de comida chatarra. Elimina las gratificaciones inmediatas que no te hacen feliz a largo plazo.

Luego, busca nuevas gratificaciones inmediatas que, además, te hagan feliz a largo plazo. Yo sé que lo más “adulto” sería decirte que pienses en los beneficios a largo plazo de mejorar tus hábitos… pero la verdad es que en el fondo todas somos niñas. No hay forma de que esa negociación sea útil, nadie quiere perder algo que le gratifica hoy, para ganar algo en unos meses. Todas queremos ganar hoy. Así que elimina una gratificación inmediata, pero busca una nueva.

Yo dejé de ver Netflix, pero empecé este blog el mismo mes. Cuando siento ganas de perder dos horas de mi tiempo viendo una pantalla (todavía siento ganas, de vez en cuando), me siento frente a la computadora y escribo una nueva publicación. Para mí, escribir es gratificante de inmediato. Así es como sustituí una actividad de la que luego me arrepentía por otra nueva que disfruto sin culpas.

Piensa en las actitudes que quieres eliminar de tu vida, piensa en las cosas que quieres hacer de verdad y empieza a hacer las sustituciones necesarias. De esto es de lo que se trata el minimalismo, de dejar ir cosas que nos anclan para empezar a tener las cosas que nos hacen realmente felices.

No es sencillo, porque vale la pena

Las cosas que de verdad valen la pena, no son sencillas. Por eso son especiales. Hacer un cambio no es un proceso sencillo. A mí me tomó meses aceptar que Netflix no era bueno para mí y todavía después de eso me tomó más meses decidir que debía cancelar mi cuenta (y mientras tanto vi muchas series y perdí mucho tiempo). Y, incluso después de decidir cancelar el servicio, todavía me tomó un buen tiempo hacerlo realmente.

Pero, si yo pude hacer un cambio, ¿por qué no podrías hacerlo tú? Te cuento un secreto: estas palabras las estoy escribiendo sentada en mi cama, en mis pijamas. Posiblemente tú las estés leyendo en tu casa, en tus pijamas… no somos muy diferentes. Por eso te repito que, si pude, tú también puedes. Decide hacer los cambios que quieres hacer y después hazlos. No importa si te toma tiempo, lo que importa es llegar a la meta.

Espero que esta publicación te fuera de utilidad. Si quieres tener más información puedes seguir explorando el blog o suscribirte. Si te suscribes recibirás información extra en tu correo de forma gratuita.

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3 reflexiones sobre “La gratificación inmediata y el minimalismo”

  1. Ey! Aquí Jaír, de EfectiVida. Qué buen artículo Nela! De lo mejor que te he leído. Seguramente porque me van mucho este tipo de temas psicológicos. De hecho, hice hace tiempo un curso de PNL (Programación neuro-linguistica) que tiene mucho que ver. También veo algo de relación con la resiliencia, esta palabrita tan de moda. En temas de hábitos, siempre hay un disparador, la conducta en sí, y una recompensa. En línea con lo que comentas, es bueno identificar el disparador (eso que te lleva a hacer cierta cosa). Puede ser un olor, un pensamiento, un sitio, etc. Una vez localizado, se intenta eliminar, o se sustituye el hábito. Bueno… que me enrollo, y este no es mi blog, jejeje. Creo que ya dije que me gustan mucho estos temas. Sea como sea, fantástica la relación que has hecho entre minimalismo y gratificación inmediata. Muy buenos consejos. Un saludito desde Canarias!

    1. Hola, Jaír.
      Me alegra que te gustara la publicación y te agradezco mucho el comentario.
      Últimamente he estado aprendiendo sobre el tema. ¿Has escuchado el podcast de Sam Harris? Tiene cosas interesantes y creo que podría ser algo que disfrutarías.
      También he escuchado un poco sobre la PNL, pero no creo haberla puesto en práctica, al menos no concientemente.
      ¡Un saludo hasta EfectiVida!

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