Minimalismo y educación

Minimalismo y educación

Me encanta el minimalismo. Todavía me considero minimalista en formación, aunque hace casi dos años que empecé a reducir mis posesiones y a buscar las cosa que de verdad me importan. Desde entonces he aprendido mucho. Y en esta publicación quisiera hablar precisamente de eso: aprendizaje. Aprender es vital para desarrollar nuestro potencial, por desgracia no todos tenemos las mismas oportunidades de educación y esta, creo yo, es la razón por la que hay tanta desigualdad. ¿Has pensado sobre tu educación desde un enfoque minimalista?

El minimalismo se trata de eliminar todo lo que no agrega valor, con el fin de dejar espacio para las cosas que sí lo hacen. A veces los espacios que creamos son físicos, como cuando finalmente sacamos de nuestro armario todo lo que no usamos. Otras veces, esos espacios son mentales, como cuando dejamos ir “amistades” tóxicas o compromisos que nos hacen miserables. Y de vez en cuando el minimalismo deja espacios emocionales, como cuando dejas ir trazas de carácter que has tenido toda la vida y de pronto tienes que definirte y completarte de nuevo.

¿Qué se hace con todos estos nuevos espacios? Yo decidí estudiar una maestría.

¿Por qué educación?

Teniendo más tiempo libre, ¿por qué empezaría a estudiar otra vez? Después de todo yo ya concluí varios ciclos académicos y no es obligatorio continuar. Para llenar mi tiempo libre podría leer más, podría ir al cine más seguido o simplemente dormir o ejercitarme más.

Creo que decidí estudiar una maestría, en buena parte, porque es lo que siempre he hecho.

A lo largo de mi vida constantemente he sido parte de algún proceso académico: la escuela, el colegio, la universidad, alguna capacitación laboral… estoy acostumbrada a ser parte de procesos de educación estructurados. Al tener más tiempo libre, mi cerebro recurrió a lo que conoce y me sugirió un nuevo proceso educativo.

Sin embargo, cuando doy un paso atrás y analizo esta situación, me doy cuenta de que no se trata sólo de una costumbre. Hay otro componente importante que me hace buscar aprender más y es que la educación añade valor.

Podría haber dicho que la educación le añade valor a mi vida, pero esta es una de esas grandes verdades universales. Así como todas las personas necesitamos aire y agua, todos nos beneficiamos de la educación. Aprender añade valor a la vida de cualquier persona.



¿Qué tiene que ver el minimalismo con la educación?

Si de verdad te interesa el minimalismo, entonces de verdad debes buscar lo que le agrega valor a tu vida. El minimalismo no es sólo paredes blancas y espacios vacíos. El minimalismo no es 33 piezas de ropa cuidadosamente seleccionadas y tampoco es un bulto (mochila) con menos de 100 objetos dentro. Esas son expresiones del minimalismo, pero no son el corazón del minimalismo.

El minimalismo es hacer espacio para lo que se considera valioso. ¿Con eso presente, puedes pensar en algo más valioso que tu propia mente?

Cultivar nuestra mente es lo más valioso que podemos hacer por nosotras mismas. Cuando nos educamos nos empoderamos. Y, lo creas o no, el hecho de que seamos mujeres y nos eduquemos implica que le agregamos valor a la sociedad actual, tanto como a las futuras generaciones.

¿Has visto un documental llamando Girl Rising? Si no las has hecho, deberías. Y si tienes hijas, nietas o sobrinas, deberías verlo con ellas. Cuando una mujer entiende el poder de la educación, en su vida y en la economía global, entiende la responsabilidad que tiene sobre sus hombros. Educarnos es nuestro derecho y debemos pelear para que sea el derecho de cada mujer en el mundo. Pero, las que tenemos la opción de educarnos, deberíamos hacerlo como un deber.

Como minimalista, creo que debo añadir valor a mi vida, pero también a la sociedad en la que vivo. Ser una persona educada, implica que puedo tomar mejores decisiones: personales, laborales, económicas, políticas…

Lo que hay en mi mente va a afectar la forma en que me relaciono con otros, va a servir como el filtro con el que veo el mundo. Una educación de calidad nos hace menos vulnerables. Cuando nos educamos sabemos qué exigir de nuestra sociedad y qué entregarle.

No se puede fingir una educación

Conozco a alguien que finge que viendo novelas ambientadas en oriente medio aprende sobre el islam. Nadie se educa viendo novelas, esa persona lo sabe tan bien como tú y yo. Pero a veces es más fácil justificar malos hábitos que cambiarlos.

También conozco a alguien que finge que no tuvo la oportunidad de estudiar a pesar de que en su familia todos estudiaron y esta persona simplemente decidió no invertirse en eso.

Creo que, en el fondo de su corazón, ambas personas saben que podrían cultivarse mejor, pero han decidido no hacerlo. Es triste en ambos casos. Una prefiere consumir contenido basura en lugar de buscar información real sobre temas actuales. La otra simplemente se rindió. Son dos personas con acceso a herramientas para mejorar, pero ambas ignoran esas herramientas.

No seas de las personas que tratan de fingir una educación, porque simplemente no se puede, tampoco se puede comprar lista para llevar, ni se puede pedir prestada. Pero mucho menos seas de las que teniendo la oportunidad, la deja pasar.

Si tienes en tus manos la posibilidad de tener un mentor, de inscribirte en un curso, de terminar una carrera o de llevar un curso en línea, hazlo. Sería una lástima que liberaras tus espacios y tu tiempo y que con ellos no hicieras algo que te cultivara.

La educación que adquieras siempre será tu herramienta más valiosa, porque, así como no se puede fingir una educación, tampoco se le puede robar a alguien.



¿A dónde estudiar?

Si quieres agregarle valor a tu vida ampliando tu educación, visita tu biblioteca local y pregunta por cursos que se imparta. Visita las universidades locales y habla con un orientador. Revisa las oportunidades que hay en línea. MiriadaX, edX y Coursera son buenas opciones  y tienen respaldo de excelentes universidades.

También puedes ir a talleres o anotarte en capacitaciones. Y por supuesto, siempre puedes leer. Elige la modalidad que mejor se adapte a tus necesidades. Aprende sobre los temas que te apasionan y cultívate.

Si tienes la oportunidad de regresar al colegio o a la universidad, hazlo. Recuerda, tu mente es lo más valioso que tienes, cultivar tu mente es una inversión con la que siempre ganas.

Cuando no tengas que pasar horas limpiando tu casa, cuando hayas desechado de tu agenda los compromisos que no te hacían feliz, cuando no pierdas horas comprando tonterías en línea… piensa en usar tu tiempo para agregarte valor. Piensa en aprender algo nuevo. Te mereces una buena educación, pero nadie más que tú misma puede salir a buscarla.

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2 reflexiones sobre “Minimalismo y educación”

  1. Hola Nela!
    Estoy totalmente de acuerdo contigo.
    Ahora que el minimalismo me ha aportado más tiempo, estoy aprovechando para estudiar y aprender sobre un montón de cosas que siempre me habían interesado pero para las que no encontraba un hueco, como es el caso de las finanzas personales.
    Muy buen post!
    Un beso 😊

    1. ¡Hola, Sandra!
      Me alegra mucho que hayas encontrado tiempo para aprender sobre cosas nuevas.
      Y siempre es un gusto leerte. 🙂

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