¿Cuánta ropa tengo? Consecuencias de no seguir el proyecto 333

¿Cuánta ropa tengo? Consecuencias de no seguir el proyecto 333

Posiblemente hayas escuchado hablar del proyecto 333 (este es el facebook del proyecto). Se trata de tener 33 prendar de ropa (incluye zapatos y accesorios) y usarlos por una estación (3 meses), sin comprar o añadir nada más a tu armario en ese tiempo. Voy a confesar que yo nunca lo he hecho. ¿Por qué? Pues porque, por ahora, no es beneficioso en mi vida. En esta publicación vamos a decidir si te sirve el proyecto 333 o si tu caso, como el mío, requiere de algo diferente.

Mi primera gran limpieza

Hace dos años hice el primer gran ejercicio de ordenar mi armario. Me tomó mucho tiempo y esfuerzo, pero al final entendí que tenía demasiadas cosas que no usaba y no amaba. También tenía otro tanto que no me quedaba o que simplemente estaba en malas condiciones.

Siguiendo el método Konmarie (y mezclándolo con mi sentido común) logré ordenar mi armario y limpiarlo. Me dejé una buena cantidad de ropa, tanto casual como formal. Aquí te cuento cómo fue esta primera limpieza.

Luego ordené todos los ganchitos de ropa (perchas) en la misma dirección y cada día volteaba la percha de la ropa que usaba. Así, conforme volteaba ganchitos, podía ver lo que había usado y lo que no. Al final de unas semanas saqué otras prendas que no había usado en ese tiempo.

También, por un tema de ahorro, evité comprar ropa, enfocándome en usar lo  que ya tenía. Y hace poco me di cuenta de que tengo prácticamente un año de no ir de compras. Los detalles los puede encontrar aquí.

Mis siguientes limpiezas

Desde aquella primera limpieza, he logrado mantener mi armario bastante bien. De vez en cuando saco alguna prenda de ropa que ya no está en buenas condiciones.

Y todavía, una o dos veces al año, hago el ejercicio de sacar toda mi ropa, ponerla en mi cama y sortearla, dejándome las prendas que uso seguido y desechando las que no uso o se han gastado.

¿Por qué sigo haciendo esto? ¿No me da mucha pereza hacer este ejercicio tan seguido? ¿No sería mejor sólo hacer el proyecto 333 y ya?

Posiblemente, si mi armario y mis procesos de pensamiento fueran los mismos que hace tres años, me volvería loca haciendo más limpiezas. Pero ahora mi armario es mucho más pequeño que antes y mi cerebro no siente que sea una tortura decidir qué se queda y qué se va.

Me gusta hacer este ejercicio porque me da la oportunidad de ver todas las prendas de ropa que me encantan. También me da la oportunidad de probar nuevas combinaciones. Sobre el proyecto 333… ya casi te cuento lo que pasa ahí.



Mi última limpieza

Hoy escribo esta publicación después de hacer mi más reciente limpieza de armario. Esta mañana saqué todos mis ganchitos y me probé las cosas que llevo tiempo sin usar para decidir a qué se debía la falta de uso. Convencí a mi mamá de que ayudara a arreglar un pantalón que me estaba quedando muy tallado y lavé un par de abrigos y bufandas que habían llevado mucho uso recientemente.

¿Quieres saber qué dejé ir esta vez de mi armario? Te voy a dejar la lista, así como la opinión de mi mamá, que me acompañó durante este proceso.

  1. Una enagua negra tubo que me quedaba muy tallada (mi mamá estuvo de acuerdo con que definitivamente era muy tallada para mí).
  2. Una especie de abrigo o poncho que adoraba, pero que estaba ya muy dañado (mi mamá también estuvo de acuerdo con este).
  3. Dos vestidos. Uno porque era demasiado corto y me hacía sentir insegura cada vez que levantaba los brazos. El otro porque tenía la espalda abierta y yo padezco de frío (mi mamá no estuvo de acuerdo con estos y sugirió cientos de mejoras… decidimos estar en desacuerdo).
  4. Dos blusas. Una se fue porque era de tirantes y, de nuevo, yo siempre tengo frío. La otra se fue porque se destiñó más allá de cualquier posibilidad y además se arrugaba en segundos (mi mamá no estaba de acuerdo al inicio, pero finalmente lo entendió).
  5. Un pantalón que simplemente nunca usaba porque me parecía incómodo (mi mamá aún no está de acuerdo con este y supongo que lo veré de nuevo cuando ella lo “rescate”).
  6. Una bufanda verde… el verde no es mi color (mi mamá se la dejó).

En total saqué ocho prendas de ropa y gané un argumento. Nada mal.

Una breve nota sobre mi madre… y sobre la tuya

Si puedes hacer tus limpiezas sin que tu familia lo sepa, te lo recomiendo mucho, al menos al inicio. De lo contrario habrá cosas que, aunque deseches, regresarán a tus espacios porque alguien más las va a “rescatar”.

No te frustres, porque con eso no resuelves nada. En la medida de lo posible deja clara tu posición y verbaliza a dónde no debe volver eso que sacaste. Por ejemplo, yo dejo claro que la ropa que estoy sacando se puede donar, reutilizar o botar, pero que no va a volver a mi armario.

Pero lo más importante es que no te enojes con las personas que quieres. No vale la pena pelearte con tu mamá (o tu hermana o tu abuelita) por un trapo que de todas formas ya dijiste que no te interesaba. Deja ese trapo a su suerte y sigue con tu vida. Llegará el tiempo en que, como yo, puedas hacer limpieza el mismo día que tienes a tu mamá en casa y hasta vas a pasarla bien.

¿Cuánto quedó en mi armario?

¿Quieres saber cuántas prendas de ropa quedaron en mi armario después de esta última limpieza? Yo también quería saberlo, así que, por primera vez, las conté. El gran total fueron cincuenta prendas de ropa apropiada para ir a trabajar o salir. Esto incluye enaguas, vestidos, blusas, pantalones, abrigos y bufandas.

No incluí en el conteo pijamas, ropa de gimnasio, vestidos de baño o ropa interior. Tampoco conté mis accesorios o zapatos.

¿Tengo muchísima ropa? Posiblemente algunas personas lo vean así.

¿Cómo lo veo yo? Tengo un año de no comprar ropa. Tengo dos años de hacer limpiezas periódicas para dejar sólo las cosas que amo y desechar las que se han gastado. Creo que el mejor armario que puedo tener es el que ya tengo. Ya pagué por él, ya está siendo aprovechado y me hace feliz.

Además, pensando en el ambiente, lo más ecológico que puedo hacer es usar la ropa que ya tengo hasta las últimas consecuencias. Desechar un montón de mi ropa sólo para tener un armario pequeño, sería una tontería. Es mejor usar lo que tengo a lo largo de tanto tiempo como sea posible y ahorrarle al planeta desechos innecesarios.



¿Por qué no sigo el proyecto 333?

Para seguir el proyecto 333 lo único que debo hacer es guardar unas cuantas prendas en una caja y usar las 33 restantes por tres meses. No es algo difícil, pero no lo he hecho. Mis razones son simples. Para empezar, en Costa Rica no hay estaciones de tres meses. En Costa Rica hoy puede hacer calor en la mañana y llover por horas en la tarde… de hecho a los ticos nos encanta ver cómo se sorprenden los extranjeros cuando salen de sus hoteles bajo un sol radiante a las 8:00 a.m. y quedan atrapados en una tormenta a medio día. ¡Es graciosísimo!

Además, en Costa Rica no se acostumbra tener aire acondicionado o calefacción. ¿Recuerdas que hace unos meses hubo varios frentes fríos? Yo estuve sentada a 13°C (55°F) en mi oficina trabajando. ¿Tienes idea de cuántas capas de abrigos tuve que usar esa semana?

Y ahora que a medio día la temperatura llega a los 27°C (80°F) también trabajo a esa temperatura en mi oficina… y el calor tropical es húmedo y pegajoso. Si crees que no tener cuatro estaciones implica vivir en el mismo clima todo el año… te equivocas. Para mí es importante tener a mano mis abrigos y mis vestidos sin mangas el mismo día.

Además, ya te dije que yo siempre tengo frío en algún momento del día; ya sea temprano en la mañana, a medio día cuando empieza a llover o en la tarde cuando sopla mucho viento. Esto implica que debo tener a mano capas de ropa que pueda ponerme/quitarme.

Finalmente, con mis actuales 50 prendas de ropa, la rotación de prendas es lenta. Esto significa que la ropa se gasta menos y creo esta es la razón por la que no compro ropa hace un año.

¿Deberías probar el proyecto 333?

Si no estás segura de que el proyecto 333 sea para ti, pero te intriga, deberías probarlo. Lo peor que puede pasar es que saques algunas cosas de tu caja antes de los tres meses.

Como ya te conté, a mí no me intriga probarlo porque me gusta sentirme preparada para cualquier clima. Pero si tú quieres hacerlo, hazlo. Si sientes el gusanito de la curiosidad dentro tuyo, no vengas a pedirme permiso, toma el toro por los cuernos y lánzate de cabeza. Si no cumples el reto, anota los aprendizajes y sigue. Se aprende mucho cuando se prueban este tipo de retos.

Yo hice mi propio reto, el Reto minimalista: zapatos. También hice el reto de desechar 70 cosas en 7 días. Entiendo por qué el proyecto 333 es tan llamativo, ya que cuando hice mi reto de zapatos me emocioné mucho. Si no te sientes lista para aventurarte a esconder la mitad de tu armario, podrías comenzar con tus zapatos y probar cómo te va.

Al final del día, estos retos sirven para una sola cosa, y es para demostrarte que no necesitas tanto como crees. Tu armario no tiene que ser igual al de la protagonista de la película. No es verdad que si repites vestido estás haciendo algo malo o vergonzoso. Y tampoco es cierto que la felicidad esté vendiéndose en las vitrinas de las tiendas.

Las “restricciones” que nos ponemos los minimalistas no son más que pequeños recordatorios que nos ayudan a tener presente que no se necesita mucho para vivir bien. El reto 333 o el reto de zapatos no existen para que compitas y ganes en ellos. Estos retos están ahí, para que, de una forma interesante, te acuerdes de que vales por lo que llevas dentro y no por lo que te pones por fuera.



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Minimalismo: una forma de pensar

 

2 reflexiones sobre “¿Cuánta ropa tengo? Consecuencias de no seguir el proyecto 333”

  1. Hola Nela!
    Por una casualidad de la vida, encontré navegando entre pines varios artículos del minimalismo, la mayoría eran muy “radicales” hasta que encontré el tuyo, siendo franca no se cuanto tiempo me tome llegar a ello, pero te puedo decir que tu blog me ayudó a concientizarme y decidí hacer una gran limpieza general (limpiar la casa de mi abuela un año atrás, me hizo hacer otra gran limpieza y deshacerme de cosas que no usaba, trastes, regalos, etc. Mi abuela tiene 90 años y muuuuuuchisimas pertenencias, recuerditos, libros, trastes, ropa y zapatos, cosas de todos sus hijos y limpiar la casa resultó abrumador para mi, pero pude darme cuenta que no quiero ser una acumuladora), muchísimas cosas se fueron, pero se quedaron muchas aún, en mi caso soy compradora de ropa, y ya antes había hecho grandes limpiezas en mi armario y mi cocina, mi cocina quedó bien pero mi armario siempre recibe nuevas prendas sobre todo en cambios de temporada, después de reflexionar sobre alguna de tus entradas, puse manos a la obra y saqué “lo que no amo”, aun tengo muchas piezas que casi no me pongo, pero por lo pronto no puedo dejarlas ir… Eso si, en mis ” limpiezas” siempre, pero siempre las cosas que dejo ir llegan a buenas manos y eso me hace feliz, el punto importante aquí es que ya aprendí que no debo reemplazar las cosas que salen.
    Punto importante en este proceso es que tengo un hijo de 9 años, con unos abuelos y tíos que lo consienten mucho afectiva y materialmente, ya van varios años que les sugiero que le regalen un libro, y donamos muchos pero muchos juguetes (y los libros para niños mas pequeños), la mayoría de los cuales no usó ya que el tiene intereses muy definidos (Por cierto también dejé de comprarle ropa por montones, poniendo en practica sin saberlo “limitar espacios”).
    Aun me falta mucho camino por recorrer, pero el día de hoy te puedo decir que soy mas consciente sobre lo que debe entrar a esta casa, y tendré que rogar a mis padres que de verdad ya no quiero que me regalen cosas!!!
    Gracias por tu blog!

    1. ¡Hola, Geraldine!
      Te agradezco mucho que compartieras tu historia. Seguro servirá de inspiración para muchas personas.
      Saber que hay otros ahí “afuera” intentándolo, nos hace sentir acompañadas en nuestro camino.
      Te felicito por tus logros, el simple hecho de que tomaras conciencia de tus pertenencias y empezaras a hacer cambios, es un paso gigante y el más importante. Muchas personas ni siquiera inician. De corazón, te felicito.
      Espero que veas como tu vida mejora y que muy pronto tengas sel armario que quieres. Además, te felicito por poner un gran ejemplo para tu hijo, seguro él también notará los cambios y verá las ventajas.
      ¡Un abrazo!

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