Crear hábitos financieros sanos usando pensamientos habituales. Parte 3

Crear hábitos financieros sanos usando pensamientos habituales

Los hábitos son esas acciones que hacemos días tras día sin cuestionarlas. Tal vez tengas el hábito de lavarte los dientes al despertarte o de merendar una fruta a media mañana. Hay gente que dice que los hábitos se hacen “sin pensar”. Yo no creo que eso sea cierto. Yo creo que construir hábitos duraderos implica tener pensamientos habituales. Y cuando se trata de construir hábitos financieros, los pensamientos habituales son indispensables. ¿O me vas a decir que conoces a alguien que logra ahorrar “sin pensar”?

Esta publicación es la última de la serie de pensamientos habituales para crear hábitos. Antes hablé de cómo crear hábitos saludables y también de cómo crear hábitos minimalistas. Puedes empezar a leer primero las publicaciones anteriores o puedes leer sobre hábitos financieros primero y luego pasar al resto de la serie (al final de la publicación te voy a dejar los links).

Los pensamientos habituales

Quien dice que los hábitos son acciones que se hacen “sin pensar” seguro no tiene un solo hábito. Yo tengo el hábito de hacer ejercicio y te aseguro que pienso en eso constantemente. Sino pensara en mi ejercicio, no prepararía mi ropa y mis tennis para ir al gimnasio, tampoco conduciría al gimnasio al final de mi día de trabajo y mucho menos presupuestaría la mensualidad de mi gimnasio mes a mes. Un hábito requiere mucho pensamiento.

Posiblemente a lo que las personas se refieren cuando dicen que los hábitos se hacen “sin pensar” es a que los hacemos sin cuestionarlos. En mi cabeza no hay voces preguntándome si de verdad tengo que ir al gimnasio, porque mi mente tiene claro que hacer ejercicio es algo que va a pasar. Punto. Lo mismo ocurre con lo que se refiere a pagar mis deudas o a ahorrar.

Los hábitos financieros (y todos los demás) se crean cuando dejas de cuestionarte si los vas a hacer o no. Por supuesto esto implica que tienes pensamientos apoyando el hábito. Si tus pensamientos cuestionan el hábito en lugar de apoyarlo, jamás se va a convertir en un hábito. Lo que vas a tener, si te cuestionas a diario, es una lucha constante que demandará tu energía y tiempo. Eventualmente estarás tan cansada de esa batalla que abandonarás y no crearás el hábito que querías.

Por el contrario, si logras tener pensamientos recurrentes (a los que yo llamo pensamientos habituales) que apoyen tu hábito, rápidamente llegarás al punto lo haces día tras día sin sufrimiento.



Los hábitos financieros sanos

Todas tenemos una idea clara de cuáles son hábitos financieros sanos. Estoy segura de que sabes que evitar las deudas es sano y que ahorrar también lo es. Seguro también sabes que pagar el mínimo en tus préstamos o tarjetas no es lo mejor y que te conviene pagar más del mínimo para saldar tus deudas cuanto antes.

De todas formas, voy a dejarte una lista de mis hábitos financieros, para que los compares con los tuyos. Tal vez encuentres alguno que puedas implementar.

  1. Llevar un control

Yo creo que es importante saber a dónde va tu dinero cada mes. En especial si hay meses en los que te falta dinero. Si quieres hacer un presupuesto fácil, en 5 pasos, puedes revisar esta publicación.

  1. Ahorrar

Cada mes destino una parte de mi dinero a mis ahorros. Si no ahorrara podría salir más seguido, pero no estaría preparada para emergencias (como cuando tuve que llevar mi carro al mecánico porque los frenos estaban sonando raro). Las emergencias se van a dar. Es importante poder hacerles frente. De hecho, hace un tiempo había dejado en el blog la plantilla de ahorros que uso.

  1. No comprar cosas que no necesito

Uno de los mejores hábitos financieros que se pueden tener es ser cuidadoso con lo que se compra. Cuando compramos cosas que no necesitamos nos estamos traicionando a nosotras mismas. En el futuro inmediato tendremos menos dinero a cambio de algo que realmente no necesitábamos.



  1. Llevar al trabajo comida desde la casa

La comida es cara. Al menos en Costa Rica lo es. Por eso, a mi trabajo llevo almuerzo desde mi casa. Esto no sólo es un hábito financiero sano, sino también un hábito alimenticio sano. Cada día, sé exactamente cómo se preparó mi almuerzo y sé que es sano y nutritivo.

  1. Diversión sin costo

Cuando quiero salir de la rutina, trato de hacer cosas que no cuesten mucho dinero. Es mentira que para pasar un buen rato sea necesario gastar mucho dinero. De hecho, muchos momentos excelentes de mi vida los he pasado en un parquecito haciendo un picnic. Por aquí hay una lista de cosas que puedes hacer para divertirte sin gastar dinero.

Los pensamientos habituales y las finanzas

Hablemos ahora de cómo vas a usar pensamientos habituales para tener todos estos hábitos financieros sanos.

Lo primero que debes tener claro es que los pensamientos habituales no aparecen solos. Vas a tener que forzarlos al inicio. Pero con el tiempo, verás que se repiten por su propia cuenta. Lo segundo que debes saber es que ya tienes pensamientos habituales en tu mente y necesitas detectarlos porque podrían estar jugando en tu contra. Así que vamos por partes.

Los pensamientos que tienes sobre el dinero

Hasta hace un tiempo, uno de mis pensamientos habituales era que ganaba poco dinero. Creo que esto se debió a que en un momento dejé el empleo que tenía para empezar otro en el que iba a ganar menos ¿Te parece que estoy loca? Lee mis razones antes de juzgarme, te aseguro que fueron buenas. Pero a pesar de tener buenas razones para el cambio, en mi cabeza se repetía la idea de que mi salario era pequeño.

Hace unos meses hice un ejercicio inspirada por Blog y Lana (lo recomiendo mucho). Anoté todas las cosas que mi salario me permitía tener: un apartamento, comida, ropa, internet, telefonía móvil, gasolina, seguro para mi carro, una pizza de vez en cuando… la lista era enorme. Entendí que estaba quitándole méritos a mi salario y dejé de hacerlo.

¿Qué pensamientos habituales tienes tú sobre el dinero?

Tal vez eres de las que constantemente dices que “no te alcanza”. Tal vez digas seguido que “todo está muy caro” o que “nunca vas a poder ahorrar”. Esas voces que se repiten en tu cabeza día tras día son las que debes reemplazar.



Crear pensamientos habituales sobre el dinero

No digo que si repites estos pensamientos 100 veces te vas a hacer millonaria (si alguien te dice algo parecido deberías sospechar). Pero sí te puedo asegurar que si tienes pensamientos habituales como los que te voy a listar aquí, vas a empezar a mejorar tus hábitos financieros.

  1. El dinero es una herramienta que se usa para algo

Lo primero que debes entender es que el dinero es una herramienta. De hecho, creo que es la herramienta más importante para conseguir las cosas más básica en la vida (comida, refugio, abrigo), pero sigue siendo una herramienta y no un fin.

Es cierto que necesitas dinero para ir al supermercado o para pagar la hipoteca. Pero debes entender que el dinero sólo sirve como medio de intercambio. Empieza a pensar que necesitas comida, ropa y un techo y que si tienes esas cosas tus necesidades están cubiertas. Y piensa en que quieres dinero para usarlo para algo.

Esta forma de pensar me ha ayudado tener buenas metas financieras, porque el dinero es para usarse en algo… ¿en qué lo planeo usar? Cuando respondo esta pregunta, empiezo a darle forma a mis metas financieras. Si no tienes metas financieras, ¿cómo vas a mejorar tu vida económica?

En el fondo de mi cabeza hay una vocecita que me repite ¿para qué vas a usar el ahorro? ¿para qué vas a usar el aumento? ¿para qué vas a usar el bono? A veces la respuesta es: lo voy a usar para sentirme financieramente segura. Otras veces la respuesta es más concreta, como: lo voy a usar para abonarlo al capital de mi hipoteca o para comprar algo que necesito (o incluso algo que quiero).

Deja de pensar que necesitas más dinero. Si no sabes en qué lo vas a usar posiblemente los gastes y al final ni siquiera sepas en qué.

  1. Págate primero a ti misma

Esto seguro lo has escuchado antes. Cuando recibes tus ingresos, la primera persona a la que debes pagarle es a ti misma. Después viene la colegiatura, la hipoteca, la municipalidad, etc.

Pagarte a ti misma es ahorrar. Ya sea que estés usando un fondo de pensiones, una caja de ahorro, o una cuenta de ahorros… ahorra mes a mes. Uno de tus pensamientos habituales debe ser que ahorrar es la forma en que te consientes financieramente. Exactamente como a veces te haces una mascarilla o te pintas las uñas para consentirte, así también te consientes cuando depositas dinero en tu cuenta de ahorros.

Yo creo en esto con tal convicción, que ahorro en fondos de inversión, en una cuenta de ahorros y con la asociación solidarista. ¿Crees que nadie necesita tantos ahorros? Yo sé cuántos necesito porque los he calculado muy bien. Tengo gastos mensuales y gastos no mensuales. Si no ahorrara correctamente, mis gastos no mensuales arruinarían mis presupuestos mensuales. Si quieres saber cuánto debes ahorrar para cubrir tus gastos no mensuales, revisa esta publicación y usa la plantilla que ahí mismo te regalo.



  1. Invertir antes de gastar

A veces creemos que para invertir hay que comprar acciones en la bolsa de valores. Por supuesto esa es una forma de invertir, pero no es la única.

Invertir es poner dinero en un lugar con la esperanza de que después de un tiempo ese dinero sea recuperado con ganancias. Yo creo que invertir es mejor que gastar. Pero no tengo muchísimo dinero, como para comprar una aerolínea o una cadena de tiendas. Pero ¿adivina en qué sí puedo invertir? En mí.

El dinero que pago por mi maestría es una inversión. ¿Por qué? Porque con los conocimientos adquiridos puedo optar por mejores puestos de trabajo en los que hay salarios mayores. Aprender es una inversión.

Aunque también tengo fondos de inversión (de bajo riesgo). En estos fondos mi dinero gana intereses más altos que en una cuenta de ahorros y así, además de mantener el valor del dinero en el tiempo, obtengo algunas ganancias.

Debes pensar habitualmente en invertir antes de pensar en gastar. Si no ganas nada viendo películas todos los fines de semana, mejor usa ese dinero para tomar un cursillo en línea o en tu comunidad de forma que en un tiempo estés usando esos conocimientos para hacer más dinero. O visita tu banco de preferencia y pide que te expliquen qué opciones de inversión tienes.

Si te acostumbras a pensar en invertir antes que en gastar, tus ingresos aumentarán.

  1. Gastar con la cabeza

Por supuesto no todas las salidas de dinero pueden ser inversiones. Tenemos que gastar también. Si compras una blusa, por duradera que sea, ese dinero lo gastaste porque esa blusa se va a deteriorar y no vas a sacarle ninguna ganancia monetaria (a menos que logres venderla más cara que el precio de compra).

Pero eso no significa que gastar esté mal. Todos gastamos dinero, eso sí asegúrate de gastar correctamente. Un hábito financiero saludable es gastar con la cabeza. Es decir, pensar antes de gastar. No compres lo primero que ves o que te ofrecen (¡ni mucho menos todo lo que te ofrecen!). Desarrolla pensamientos habituales asociados a gastos sanos. Yo tengo un pensamiento habitual asociado a mis gastos que suena más o menos así:

Si gasto en esto, mi dinero pasará de mi cuenta bancaria, a la cuenta bancaria del dueño de esta tienda. ¿De verdad ese es un buen negocio para mí?

Cuando piensas que al hacer una compra está poniendo dinero en la cuenta bancaria de alguien más te aseguro que tus procesos de compra se vuelven más racionales. Ya no gasto en tonterías, compro cosas que de verdad van a tener un espacio en mi casa y en mi tiempo.

¡Ah! Una cosa importante. A veces es un buen negocio si te hace feliz. ¿A qué me refiero? Te doy un ejemplo. Comer helado afuera de mi casa es algo que casi nunca hago porque prefiero congelar frutas y licuarlas para hacer mi propio helado. Pero si un día salgo con mi mamá y ella quiere un helado, por supuesto que gastaría dinero en eso. Hablaríamos, comeríamos helado, nos reiríamos y la pasaríamos bien. A mí me parece dinero bien gastado y en mi presupuesto siempre dejo espacio para ese tipo de alegrías.



  1. Ahorrar en lo fácil

Otro pensamiento habitual que tengo es ahorrar en las cosas en las que el ahorro es fácil. Por ejemplo, ya te conté que yo llevo almuerzo a mi trabajo desde mi casa. Para mí esto es fácil. Simplemente empaco lo que haya quedado de la cena del día anterior.

También busco formas de divertirme sin gastar dinero, porque es fácil organizar un torneo de juegos de mesa en mi casa que me evite ir a un restaurante a gastar mucho dinero. Encuentra las cosas en las que puedes ahorrar fácilmente, sin hacer esfuerzos excesivos y piensa que al hacer esas cosas estás mejorando tus finanzas sin complicarte demasiado.

¿Cómo puedes hacerlo tú?

Tener pensamientos habituales que te ayuden a crear buenos hábitos financieros conlleva quererte y querer a los que te quieren. Si de verdad te quieres, no vas a tener ganas de verte en una situación financiera que te ahogue o que obligue a otros a sacrificar sus finanzas para ayudarte a ti.

Cada vez que hagas un esfuerzo por mejorar tus hábitos financieros piensa que lo estás haciendo para mantenerte bien en el futuro y para no ser una carga financiera para otros. Al principio será un poco forzado. Pero te aseguro que, con el tiempo, estos pensamientos van a empezar a aparecer más seguido y con menos esfuerzo, hasta que se convertirán en parte de tu monólogo interno. Cuando eso pase, te será fácil mantener tus hábitos financieros saludables.

Te aseguro que cada vez que me llega una oferta, mi cerebro solito pregunta “¿es un buen negocio?”. A partir de ahí yo puedo analizarlo y tomar la decisión de gastar o no. Las personas sólo ven que hago gastos inteligentes, los pensamientos no se ven. Pero ahora ya sabes lo que está detrás de mis hábitos financieros. Si yo lo pude lograr, tú también puedes.

 

Abajo, en la sección de comentarios puedes contarme qué hábitos estás buscando desarrollar y qué pensamientos son los que los sostienen. Recuerda que puedes suscribirte al blog si quieres tener más información o conversar conmigo.

Además, podrían interesarte estas publicaciones.

Crear hábitos saludables usando pensamientos habituales. Parte 1

Crear hábitos minimalistas usando pensamientos habituales. Parte 2

7 consejos para ahorrar bien

8 reflexiones sobre “Crear hábitos financieros sanos usando pensamientos habituales. Parte 3”

  1. Yo amo todas tus publicaciones, todo aplica para mi vida!. Considero que siempre he sido una persona que piensa en ahorrar, pero siento que eso también viene de lo que nos enseñan nuestros padres: cuando estaba en la universidad mi mamá me asignaba una mesada pero no me la daba toda (solo la parte que ella en realidad consideraba necesaria) y el resto lo guardaba en una cuenta de ahorros que había abierto a mi nombre, cada año me acompañaba a abrir un cdt [certificado de deposito a termino] con lo que había ahorrado en el año, y así cada año iba aumentando el tamaño del cdt y eso siempre fue una gran motivación para mi. Desde siempre mis papás me enseñaron que era mejor invertir en cosas que se valorizaran con el tiempo (como finca raíz) así que cuando comencé a trabajar una gran parte de mi salario iba a parar en cuentas de ahorro voluntario y afc [cuenta de ahorro para el fomento de la construcción]. Creo que gracias a eso fue posible la compra de mi primer apartamento.
    Algo en lo que he estado trabajando es en el ahorro de gastos no mensuales para lo cual he estado usando tu plantilla (como caída del cielo! gracias!), de ahora en adelante cuando lleguen esos temas espero no encontrarme “en la cuesta de enero” todo el primer trimestre del año.

    1. ¡Hola, Madeleine!
      Siempre es un gusto leerte. ¡Qué bueno que tocaste el tema de la educación! Es muy cierto que si desde niños nos enseñan a ahorrar y a invertir, de grandes lo hacemos más fácilmente. Por eso es importante educarse sobre educación, incluso si en casa no nos los enseñaron, lo que aprendemos de grandes se lo podemos enseñar a la siguiente generación, ya sean nuestros hijos, sobrinos, ahijados… 🙂

      Un saludo

  2. Hola Nela!
    Muy buena entrada, como siempre.
    A mí el hábito que más me ayudo con la gestión del dinero fue el de empezar a anotar todo lo que gastaba y en que. No somos conscientes de cuanto gastamos y a dónde va ese dinero hasta que lo hacemos.
    Eso e invertir en mi misma. Creo que invertir en nosotros mismos es una de las mejores inversiones que podemos hacer.
    Un beso!

    Sandra,

    1. Hola Sandra, el hábito de anotar todo es muy importante.
      Como bien dices, saber a dónde se va el dinero que gastamos es parte de llevar una vida consciente.

      Un abrazo.

  3. Hola Nela! Por aquí Jaír, de EfectiVida. Me ha gustado mucho la serie de artículos. Como verás, te leo fielmente. Hablas con el corazón, y eso me gusta. Te cuento dos hábitos que tenemos en casa y sus pensamientos.

    Uno es registrar todo gasto. Si pagamos algo en metálico (sin ticket), sobre la marcha lo anoto en el móvil. Si pagamos algo con ticket, guardamos el ticket y va a parar a mi escritorio. El pensamiento que hay detrás es que hay que registrar hasta el último céntimo.

    El segundo es no comprar en el momento. El pensamiento subyacente es que una compra compulsiva suele ser errónea. Y lo que hacemos es consultar en internet el producto, comparar en un par de tiendas y hablar en casa sobre el tema. Claro, esto con cosas un poquito más caras. No hacemos eso para comprar el pan, jejej.

    Hace tiempo leí un libro sobre inteligencia emocional que explicaba como entrenan los jugadores de baloncesto. Ellos estudian un movimiento y lo repiten una y otra vez hasta la saciedad. Driblar, por ejemplo. De tanto repetir, se forma un circuito neuronal. Después, cuando están en medio de un partido, “sin pensar”, driblan cuando la jugada lo requiere. Claro, no piensan en ese momento. Lo han hecho antes…

    Un saludito desde Canarias!

    1. ¡Hola, Jaír!
      Siempre es un gusto leerte por aquí (o por EfectiVida).
      El libro que recomiendas suena muy interesante, porque es verdad que podemos “programarnos” para hacer ciertas cosas.
      Gracias por los dos tips (anotar todo y no comprar en el momento). Estamos completamente de acuerdo en ambos.
      Un abrazo y, de nuevo, gracias por pasar por aquí. 🙂

      1. Gracias a ti Nela! El libro que mencioné es uno de esos libros que te marcan la vida. El título es así mismo: “Inteligencia emocional”. Y el autor es Daniel Goleman. Es del año 1995. Fue una revolución en su época. Un saludito!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *