31 cosas que aprendí en 31 años

31 cosas que aprendí en 31 años

La primera semana de marzo cumplí 31 años. En lugar de enfocarme en el número, prefiero enfocarme en las lecciones aprendidas. Por eso traigo esta lista de 31 cosas que he aprendido en estos 31 años de vida.

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Como parte de mi constante intento por ser minimalista, trato de dar gracias por las cosas buenas que pasan. Aprender es bueno, así que no quiero dejar pasar mi cumpleaños sin reflexionar sobre lo aprendido en estos años. Algunas de las cosas en esta lista las aprendí hace muy poco, otras las aprendí hace mucho. Lo bueno es que todo esto son aprendizajes positivos.

  1. Se necesitan dos para pelear

En estos 31 años he aprendido que para pelear se necesitan dos. Es imposible pelear con alguien que no quiere pelear. Así que la mejor forma de evitar una pelea es simplemente no peleando. Creo que al fin he aprendido cuáles son las batallas que valen la pena y, en todas las demás, simplemente no me invierto.

  1. Hay que esforzarse para recordar lo bueno

La vida está llena de cosas buenas, pero nuestra mente tiende a recordar más fácilmente lo malo que lo bueno. Así que es responsabilidad mía trabajar para no olvidar las cosas buenas que ocurren. Por eso llevo diarios y por eso doy gracias cada mes por las cosas buenas que pasan.

  1. Hacer un presupuesto

En estos 31 años aprendí a hacer presupuestos. Desde los presupuestos más básicos, hasta los más completos. Esta es una habilidad de la que estoy orgullosa.

  1. Leer es terapéutico

A veces mi sistema quiere hundirse en malos recuerdos, pero la única persona a cargo de que eso no pase soy yo. Para mí es útil escaparme a las historias de un libro. Esto evita que me suma en mis propios pensamientos tristes. Casi siempre, después de un par de horas (o días) leyendo para ignorar esos recuerdos, los recuerdos se han ido o su efecto se ha mitigado. No se trata de no lidiar con las cosas malas, se trata de no dejar que me hunda el pasado.



  1. No hay dinero que compre mi alma

Mi primer trabajo en ingeniería fue increíble. Aprendí muchísimo, apliqué lo que estudié en la universidad, vi la realidad de una empresa y descubrí que el dinero no compra la felicidad. Me tomó 4 años (o tal vez 5) pero logré salir de ese empleo a pesar del dinero que me ofrecían, porque resulta que mi paz mental y mi tiempo con las personas que amo es más valioso que un salario.

  1. Puedo hacer lagartijas y abdominales

Hasta más o menos los 25 años estaba segura de que mi cuerpo era simplemente incapaz de hacer una lagartija o un abdominal. De verdad creía que tenía una incapacidad biológica que no me dejaba hacerlo… tal vez mis brazos eran muy largos o mi espalda muy torcida. Pero después de no sé cuántos meses entrenando constantemente, puedo decir con orgullo que soy capaz de hacer lagartijas y abdominales de calidad. Es verdad que no hago cientos, pero puedo hacer unos cuantos seguidos y eso yo lo cuento como éxito.

  1. La edad sí trae cambios

Me temo que empiezo a ver las primeras líneas de expresión y las primeras canas. Además, empiezo a sentir las primeras molestias debidas a haber pasado 31 años en este planeta. Si uno usa brazos y piernas a diario, algo empieza a ceder. Por supuesto esto no me detiene, pero está pasando por más que intente ignorarlo.

  1. La mente es inmune a la edad

Si bien mi cuerpo me recuerda de vez en cuando que tengo que sentarme (más bien acostarme con las piernas elevadas), mi mente no podría estar menos interesada en esto del tiempo de vida. Un día de estos confesé a alguien que me siento como farsante la mayor parte del tiempo. Cada vez que me dan responsabilidades (casa, carro, fondos de inversión), una parte de mi mente se ríe a carcajadas porque en el fondo de mi corazón no me siento como un adulto. ¿Me pasa sólo a mí? ¿O será que esto de ser un adulto no es como lo pintan?

  1. El cuerpo humano necesita fibra

No sé cuánto tiempo me tomó llegar aquí, pero al fin aprendí que para que el sistema digestivo funcione bien, no se puede vivir sólo de pasta. Hay que comer fruta. Y al fin encontré la forma correcta de comer toda esa fruta… licuados por la mañana.



  1. Usar una PC, una portátil, una tablet y un celular

Lo mismo podría decir de usar un VHS, un DVD y streaming. He visto tanta tecnología llegar y marcharse en estos 31 años que no me sorprende que mi memoria sea mala. Mi cerebro no tiene una buena razón para memorizar algo de por vida. Cada vez que domina algo, ese algo parece ser reemplazado.

  1. Declinaciones en latín

No sé si publiqué esto antes o no. Cuando tengo tiempo, llevo clases de filología. Entre esas clases llevé latín básico (espero poder llevar más clases de latín) y aprendí las declinaciones básicas. Sé que están en algún lugar de mi cabeza y de mis cuadernos.

  1. Cálculo, física y estadística

Se supone (según mi título de ingeniería) que sé hacer cálculo, física y estadística, así como muchas otras cosas. No he usado cálculo y física hace tiempo, pero la estadística y yo tenemos una relación estable que espero que dure muchos años.

  1. El ser humano se acostumbra a todo

He aprendido que puedo vivir con mucho dinero, con poco dinero, con pocas horas de sueño, trabajando de día, trabajando de noche, estudiando, estudiando y trabajando, sólo trabajando, viajando en bus, viajando en carro…

El cuerpo humano se acostumbra a todo. Por su puesto, todo extremo o sobre-esfuerzo trae consecuencias (casi siempre negativas), pero todo se convierte en rutina.

  1. Estar ocupado es glamoroso… hasta que se empieza a pensar en ello

Existe en ciertos sectores un aura glamorizada alrededor de las personas que pasan “ocupadas”. Existe cierto orgullo asociado a frases como “ayer me fui del trabajo a las 9:00 p.m. aunque mi jornada termina a las 6:00 p.m.”. Lo sé porque lo viví y estuve a punto de dejar que eso me atrapara. Por suerte logré dejar ese trabajo antes de volverme adicta a esa sensación de “tengo que estar muy ocupada para mostrar que soy imprescindible”. Ahora entiendo que no hay nada de glamoroso en hacer más trabajo del que cuerpo puede llevar sanamente. Y también entiendo que el tiempo que dedico a mi trabajo es tiempo que nunca podré usar en ninguna otra cosa.

  1. Los amigos son pocos, pero buenos

A mis 31 años sé que es imposible tener un millón de amigos. También es innecesario. Tengo excelentes amigos a los que quiero mucho, pero son pocos porque las relaciones buenas requieren tiempo y dedicación. Y esto está bien.



  1. Política

He pensado en política mucho últimamente. No sé si es porque tengo 31 años o porque las elecciones presidenciales de Costa Rica este 2018 han sido un circo. Pero definitivamente he aprendido a investigar planes de gobierno, consejeros, tendencias y demás.

  1. Los adultos parecen ser siempre los mayores a mí

Retomando el tema de que no me siento como una adulta, me he dado cuenta de que siempre habrá gente mayor a mí a la que veré como los “verdaderos adultos”. En este momento esas personas tienen 60 años o más. No tengo ni idea de qué va a pasar cuando yo sea la persona de 60 años o más, pero no tengo que preocuparme por eso en los próximos 29 años.

  1. Fondos de pensiones complementarias

He estado investigando sobre fondos de pensión complementaria y planeando abrir uno, porque seamos realistas… las pensiones en Costa Rica no existirán o serán pésimas cuando llegue mi momento de jubilación. Así que tengo información sobre fondos de inversión complementarios en mi cabeza.

  1. Ahora pienso en el futuro

Hubo una época en que el futuro era tan lejano y extenso que me parecía innecesario pensar en él. Ahora pienso en el futuro seguido. Pienso en mi hipoteca, en mis ahorros, en el fondo de pensión complementaria… Creo que, como mi cuerpo empieza a mostrar señales de desgaste, estoy más consciente sobre las necesidades que tendré en el futuro y quiero sentir que he cubierto todos los flancos para que ese futuro sea dichoso.

  1. Mi cuerpo es mi camión de carga

En mi cabeza existe una analogía entre mi cuerpo y un camión de carga. Me explico: yo no soy mi cuerpo, yo vivo en mi cuerpo y voy de un lugar a otro gracias a mi cuerpo. Soy pasajera y conductora de esta máquina. Así que soy responsable del buen funcionamiento de mi máquina y por eso como sanamente (casi siempre) y hago ejercicio. Pero también le doy el uso que yo quiera. Normalmente uso mi cuerpo como camión de carga… aunque posiblemente en realidad sea más parecido a un automóvil de dos puertas y carrocería liviana. Sea como sea, he hecho las paces con mi cuerpo y con el bagaje genético que tiene. Aprecio la forma en que me veo y las cosas que puedo hacer gracias a  él.

  1. Copa menstrual

En mis 31 años (en el último año en realidad) he aprendido a usar una copa menstrual. Desearía haber aprendido sobre esto antes, pero la información no siempre nos llega en el orden o a la velocidad deseada. Lo que importa es que sé cómo usarla, la uso y contamino menos el ambiente.



  1. No quiero tener hijos

Me tomó tiempo darme cuenta de esto, supongo que en mi cabeza estaba arraigada la idea de que tenía que tener hijos. Pero cuando finalmente empecé a cuestionar mi formación, me di cuenta de que algunas de las cosas que me han enseñado van a estar conmigo siempre y otras las puedo tirar a la basura. Una de las que tiré a la basura fue la idea de que las mujeres se realizan al tener hijos. Entiendo que esto es verdad para muchas mujeres. Pero también me entiendo a mí misma y por esto sé que en mi vida no hay un vacío que un hijo vaya a llenar, ni tampoco una necesidad o sensación o sexto sentido que me diga que debo tener hijos. Así que he aprendido, tras mucha reflexión, que no quiero tener hijos y que eso no me suma ni me resta nada como persona.

  1. Aroma e inteligencia por encima del look

La gente acepa cualquier look, mientras ese look sea el de una persona que no huele mal y demuestra que tiene cerebro cuando habla. Cabello corto, largo, jeans, enagua, zapatos de diseñador o chanclas… no importa demasiado si hueles a limpio y demuestras con tus palabras que eres inteligente.

  1. Nadie es indispensable

Por mucho que ame a una persona, nadie es indispensable. Estoy segura de que puedo esculpir una buena vida del futuro que venga, estén en ese futuro quienes estén. Es una idea triste y feliz a la vez. La verdad es que no quisiera perder a las personas que amo, pero al mismo tiempo, sé que, si pasara, la fuerza para hacer las cosas bien está en mí.

  1. Harry Potter mejora con cada leída

Al menos por ahora, siento que cada vez que leo Harry Potter me gusta más que la vez anterior. Si conoces otros libros que tienen esta cualidad, por favor deja los títulos en los comentarios.

  1. Ir al médico antes es mejor que después

He aprendido que el mantenimiento preventivo es el mejor para el cuerpo humano. Voy al dentista una vez al año, a fisioterapia antes de necesitar la inyección de relajante muscular y me hago exámenes de sangre (y otros fluidos) una vez al año. Al parecer, al fin aprendí a darle mantenimiento profesional a mi cuerpo.



  1. Excel todo lo puede

Excel es el dios de los programas de Microsoft. No hay nada que no se mejore con una plantilla de Excel y estoy profundamente agradecida con el profesor que en la universidad nos dijo que teníamos que entregar un proyecto en Excel a pesar de nunca explicarnos cómo funcionaba el programa (aunque hubiera sido mejor si nos o hubiera explicado antes).

  1. Puedo ser autodidacta

Siguiendo con la idea del punto anterior, ahora sé que la mejor forma de aprender a veces es hacerlo por mis propios medios, contra una fecha límite y con una pizca de horror mezclada en el proceso. Este cerebro mío es capaz de aprender más de lo que yo jamás pensé que podía hacer. Es cuestión de tener la motivación correcta.

  1. Cómo llevar un blog

Creo que después de 4 meses haciendo Casa Cambiante, tengo una idea general de cómo funciona un blog. Aún me falta aprender muchas cosas, pero tenga la sensación de que domino lo básico.

  1. Jugar no es sólo para niños

Oficializando el hecho de que supuestamente soy un adulto, me doy cuenta de la enorme contradicción que esto trae en mi vida, ya que me encanta jugar, en especial juegos de mesa. Así que he llegado a la conclusión de que jugar y pasarla bien no es solo para niños. Los adultos también podemos y queremos jugar y sería triste negarnos ese derecho.



  1. El minimalismo me hace feliz

He aprendido que el minimalismo es una forma de vida que me llena de satisfacciones. Simplificar la vida implica vivir mejor, al menos para mí es así. Espero seguir viviendo de esta forma durante los 31 años siguientes (y los siguientes… si es que existen), porque creo de verdad que reducir el consumismo y las necesidades materiales son la forma perfecta de llevar una vida con sentido.

 

Esa fue una lista larga, supongo que 31 años es suficiente tiempo para aprender bastante. Espero que hayas encontrado algo interesante en mi lista. Sobre todo, espero que hayas reflexionado sobre la lista que tú podrías crear. ¿Qué has aprendido en tus años de vida? Comparte tu reflexión en los comentarios.

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2 reflexiones sobre “31 cosas que aprendí en 31 años”

  1. Hola!

    Como me gusta tu blog y la forma en como nos muestras las cosas, el punto de vista que les das.
    Soy un poco mayor que tú y todas esas “aventuras” me han pasado a mi también y es gratificante saber que existen más humanos como tu con cambios, sueños y dolores por la edad jajaja. Debo decir que mi forma de ver las cosas ha cambiado gracias a tus consejos y experiencias de vida.

    Sigue adelante y gracias.

    1. ¡Hola, Kennia!
      Como siempre, es un gusto leerte, por cualquier medio.
      Me alegra que estés disfrutando el blog, definitivamente para eso lo escribo.
      La edad es una cosa graciosa, el cuerpo parece irla notando pero la mente está tremendamente indiferente. jeje
      Es un gusto saber que el blog te ha servido.
      ¡Nos leemos!

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