Pequeñas decisiones minimalistas que hacen la diferencia

Pequeñas decisiones minimalistas que hacen la diferencia

A veces siento la necesidad de donar toda mi ropa, vender mi apartamento, comprar una tienda de acampar e internarme en el bosque, para luego gritarle a los cuatro vientos: ¡Soy una verdadera minimalista! Por suerte la parte racional de mi cerebro siempre se despierta antes de yo que pueda causar(me) daños graves. Y es que, no hay que llegar a extremos para llevar una vida con sentido. Aprende cuáles son las pequeñas decisiones minimalistas que puedes tomar y que impactarán tu estilo de vida de forma significativa.

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Antes de seguir, hago un paréntesis. Si quieres internarte en la montaña y sientes que eso es lo que te haría feliz, hazlo. Cada quien debe elegir su camino. Personalmente, yo he aprendido con los años, que no sirvo para las grandes emociones. Yo no me internaría en la montaña. Si eres como yo, esta publicación es para ti. Pero quiero decirle a todos los que ha optado por estilos de vida radicalmente diferentes que es muy posible que yo esté siguiendo sus vlogs. ¿A quién no le gusta una buena historia de aventuras?

Ahora sí, a lo que vinimos. Hace unos días publiqué una lista de pequeñas decisiones financieras que pueden generar impactos positivos en tu vida. Ahora es el turno del minimalismo. Si quieres llevar una vida con sentido y sencilla, hay varias decisiones minimalistas que puedes tomar para lograr cambios significativos. Ninguna de estas acciones requiere un esfuerzo sobrehumano. Verás que puedes aplicarlas fácilmente.

  1. La basura siempre al basurero

Tomar la decisión de no acumular basura suena absurdo, pero ¿cuántos papelitos sin uso andan bailando en el fondo de tu cartera? Y sobre tu mesita de noche ¿hay algo que debería estar en un basurero?  Y ¿qué me dices de lo que está en el rincón oscuro del armario?

Saca toda la basura de tu casa. Ten tantos basureros como necesites (yo necesito uno en mi cuarto, porque me da pereza ir a la cocina a botar algo) y hazte el propósito de botar cada pieza de basura que caiga en tus manos. No la pongas en una mesita “mientras tanto”. Tú y yo sabemos que podría quedarse ahí por horas… o días.



  1. Di “no gracias”

Cuando te ofrezcan algo que no necesitas, di “No, gracias” sonríe y aléjate con paso firme. No corras, porque podría parecer sospechoso, pero no te quedes más de lo necesario porque van a seguir ofreciéndote cosas.

Esto aplica incluso para las regalías y demás chucherías gratuitas. Si no las necesitas, no importa que sean gratis. No lleves basura nueva a tu casa si ya lograste sacar toda la que tenías.

  1. Mantente agradecida

Haz el hábito de dar gracias por las cosas buenas. Puedes llevar un diario de experiencias positivas, puedes pensar en tres cosas buenas antes de dormir o en tres cosas buenas antes de ir a trabajar. Estar consciente es importante para vivir como minimalista. Tienes que tomar decisiones conscientes de compra y de consumo. Estar consciente siempre puede ser abrumador, es más sencillo estar en “piloto automático”. Pero en piloto automático se te escapan muchas cosas buenas.

Trata de estar consciente, no sólo para tomar las decisiones de adulto que te va a exigir la vida, sino también para disfrutar de los momentos de felicidad que están pasando. Además, este hábito te permite identificar lo que le añade valor a tu vida. Si puedes, haz una lista de esas cosas que agradeces, verás cómo te ayudan a definir lo que amas y lo que puedes dejar ir.

  1. No escuches chismes

Esto no es un tema de minimalismo, tanto como uno de cortesía común. Pero entre menos chismes oigas y repitas, más simple será tu vida. El chisme trae drama por asociación. El drama no es positivo. Evita escuchar chismes y si los oyes no los repitas. Alcanzarás una vida simple más rápido, si sacas el drama de tu vida, que si sacas tus excesos materiales.



  1. Deje una superficie vacía

Seamos realistas, ordenar todas las superficies de la casa toma tiempo. Pero ordenar una superficie no es tan difícil. Escoge una superficie, puede ser tu escritorio, la mesa de la sala, una repisa de la cocina… Elige la que quieras, baja todo lo que hay en ella, límpiala y déjala vacía.

Mi primera superficie vacía fue mi escritorio, en la oficina. Cuando estoy trabajando, en el escritorio está mi computadora portátil, mi agenda (en realidad es un cuaderno viejo), un lapicero, mi lonchera, mi botella de agua y mi bolso.

Al final del día, meto la computadora, la agenda, el lapicero y el teléfono en el bolso. Y me llevo mi bolso, mi lonchera y mi botella de agua. Mi escritorio queda vacío. ¿Para qué sirve esto? Para demostrarme a mí misma que sí se puede y que es sostenible en el tiempo. Es una forma de fortalecer la confianza que tengo en mí misma como minimalista.

Verás que poco a poco una superficie se convierte en dos, luego dos se hacen tres… es una reacción en cadena.

  1. Reutiliza todo lo que puedas

No tienes que comprar todo ya cocinado, masticado y listo para digerir.

¿A qué me refiero?

Si tienes un cuaderno viejo, conviértelo en tu agenda, en lugar de ir a comprar una nueva cada año. ¿Quieres empezar un diario? No compres un diario, reutiliza otro cuaderno viejo. Si quieres una bufanda, no compres una, reutiliza una camiseta que ya no uses (si no sabes de qué hablo, revisa mi tablero de chucherías en Pinterest en donde guardo cientos de pines de cosas que me gustan ver y una cuantas que podrían ser útiles).

Antes de ir a comprar un producto, detente por un segundo y piensa si puedes hacerlo reutilizando algo que ya tienes.



  1. Elimina suscripciones en redes sociales

Las redes sociales no deberían ser una gran parte de tu vida. Tu vida (en vivo y a todo color) es lo que debería ocuparte. Revisa tus redes sociales y elimina las suscripciones que no quieres tener. Esto generará menos entradas en tu página de inicio, menos notificaciones y en general menos spam. Por lo tanto, las redes sociales te engancharán menos.

Entre más tiempo pases fuera de las redes sociales, más tiempo podrás dedicar a otras cosas. Por ejemplo, a limpiar tu casa, ordenar tu armario, preparar la comida del día siguiente o simplemente leer un buen libro. Recuerda, se trata de vivir de forma consciente, es decir, se trata de estar presente en el presente. Perder horas en las redes sociales jamás acercó a nadie al minimalismo… o a casi ninguna otra meta.

  1. Piensa en la forma en la que piensas

Analízate de vez en cuando. Es un excelente ejercicio para estar al tanto de tus procesos internos y por lo tanto para conocerte a ti misma. ¿Cómo se hace? Requiere tener inteligencia emocional. Pero no es difícil. Lo que debes hacer es elegir un tema y analizar lo que ocurre en tu mente al respecto.

Por ejemplo, anoche pensé mucho en la forma en la que elijo la fotografía de perfil que tengo en mi cuenta de whatsapp. Entre todo lo que noté, me di cuenta de que juzgo muy duro a mujeres que tiene fotos de sus parejas o hijos, porque me parece una representación visual de la pérdida de identidad que las mujeres sufren al convertirse en madres o en esposas… obviamente tengo que trabajar en esta línea de pensamiento, porque posiblemente esté tremendamente equivocada. Pero lo que quiero demostrar es que, un análisis corto sobre lo que pensamos crea el espacio para aprender sobre nosotras mismas, nuestros valores, sesgos, mitos, etc. No se trata de regañarnos, se trata de entendernos.

¿Qué pasa por tu mente cuando vas a comprar un par de zapatos altos? ¿Qué piensas sobre esa blusa que nunca te pones, pero jamás te atreverías a botar? ¿En qué piensas cuando ves un anuncio sobre una crema facial? Hazte preguntas.

  1. Planea cumpleaños y celebraciones con tiempo

Ir corriendo a la tiendita de la esquina y comprar alguna chuchería que regalar es fácil. También es la forma en la que una amigo o familiar termina con una chuchería nueva. Trata de planear con tiempo la forma en que quieres demostrar tu cariño en ocasiones especiales. No se trata de alquilar un circo entero. Pero si lo planeas tal vez tengas tiempo de comprar entradas a un evento especial o de preparar una comida especial en lugar de regalar tonterías.

Menos cosas y más experiencias es uno de los mantras del minimalismo. Vas a aprender a poco a poco, pero mientras tanto, intenta hacerlo al menos en ocasiones especiales. Planea un pase para un cumpleaños en lugar de planear una compra. Lleva a tu mamá al teatro el día de la madre, en lugar de comprarle otra espátula.



  1. Saca las prendas que sabes que no vas a extrañar

Ordenar todo tu armario o crear un armario minimalista es excelente, pero sé que puede tomar tiempo lograrlo. Sin embargo, coincidirás conmigo en que hay un par de prendas en tu armario que no vas a extrañas si las donas. Saca al menos esas piezas de ropa y dónalas cuanto antes. No importa si son diez o dos.

El armario es una de las áreas más simples para empezar a probar el minimalismo, porque todas sabemos lo que nos gusta usar y lo que no. Empezar por el armario te ayudará a detectar las cosas que amas y las que puedes dejar ir y esto te dará claridad para seguir el mismo proceso con otras partes de tu vida.  Así que toma la decisión de sacar de tu armario unas cuantas piezas de ropa y verás cómo estarás ordenando toda tu casa muy pronto.

 

Espero que estas ideas te sirvan para empezar a probar las aguas del minimalismo. Vas a ver que te va a gustar y que te vas a beneficiar. Recuerda que no se trata de tirar todo por la ventana y escapar a las montañas. Se trata de conservar en tu vida las cosas que le agregan valor a tus días y dejar ir lo demás.

Cuéntame en los comentarios si ya has tomado alguna de esas pequeñas decisiones minimalistas. Me encantaría saber qué resultados has tenido. Y si tienes preguntas también las puedes dejar en los comentarios o puedes suscribirte y enviarme un correo.

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