Descubre los momentos de felicidad

Descubre los momentos de felicidad

Hace unas semanas te conté que tuve que investigar sobre pensamiento crítico y que gracias a esa investigación nació una publicación sobre conversaciones minimalistas. Hay otro tema del que te quiero hablar y que también nace del pensamiento crítico. Se trata de la toma de conciencia, en particular, de tomar consciencia sobre los momentos de felicidad. ¿De qué serviría tanto minimalismo y tanta vida con sentido si no disfrutas de tus momentos de felicidad?

La metacognición de la felicidad

Investigado sobre pensamiento crítico me encontré una palabrilla que había escuchado antes, pero sobre la que no había investigado demasiado: metacognición. La metacognición se refiere al pensamiento sobre el pensamiento. Es nuestra capacidad para reflexionar sobre nuestros procesos cognitivos y sobre la forma en que aprendemos.

¿Te suena a algo conocido? A mí me recordó la idea de llevar una vida consciente… una de las ideas básicas del minimalismo.

La metacognición nos permite tomar conciencia de lo que está pasando dentro de nuestra mente. Básicamente se trata de pensar sobre algo, no porque ese algo apareció de pronto en nuestra mente, sino porque nosotras hemos decidido activamente pensar al respecto.

Si piensas activamente sobre lo que te hace feliz, lo tendrás bien identificado y aprenderás a replicarlo. Todas necesitamos una dosis de felicidad de vez en cuando, pero no todas sabemos cómo conseguirla.



Los momentos de felicidad

La RAE define felicidad de tres formas diferentes, pero mi favorita es esta:

Estado de grata satisfacción espiritual y física.

Esta definición es increíblemente ambigua y general, pero por eso es que me parece la mejor. Cada una de nosotras conoce cómo se siente su felicidad. No todas somos felices por lo mismo o de la misma forma. Aunque, tal vez sí estemos todas de acuerdo en que no somos felices siempre. La felicidad es un estado… que viene y va.

Pero, cuando tenemos un momento de felicidad deberíamos detectarlo y valorarlo.

Para mí, los momentos de felicidad casi siempre están asociados al ocio. Como sentarse cinco minutos al sol, con el único fin de perder cinco minutos sentada al sol (esto se llama lagartijear, es un verbo que nace del sustantivo lagartija… es una palabra real… en mi cabeza).

Si no logras recordar la última vez que viviste un momento de felicidad, tal vez necesites fortalecer tus procesos metacognitivos o especializarlos un poco para detectar esos momentos. Los momentos de felicidad son escurridizos, a veces aparecen y desaparecen tan rápido que, si no lograste reconocerlos en un segundo, te parecerá que nunca estuvieron ahí.

Conócete a ti misma

Ya te conté que todas tenemos capacidad metacognitiva, es decir capacidad de reflexionar sobre nuestros procesos de pensamiento. Trata de analizar tus pensamientos por un momento. Reflexiona sobre las cosas que te hacen feliz. Si no recuerdas ninguna en este momento, reflexiona sobre algo que crees que te haría feliz si sucediera o algo que te hizo feliz en el pasado.

No hagas trampa, has la reflexión, no te tiene que tomar más de un minuto, pero debe ser un minuto de honestidad contigo misma. ¿Ya reflexionaste? Muy bien, entonces puedes seguir leyendo.



¿Qué tipo de persona eres, la que hace una pausa y reflexiona o la que sigue leyendo sin detenerse? ¡Ajá! ¿Creíste que no iba a imaginar esta opción? Soy muy inteligente (y me he saltado cientos de ejercicios de reflexión en el pasado).

Ya sea que hicieras el ejercicio de reflexión o no, el verdadero ejercicio es analizar tus pensamientos. ¿Te pareció que hacer el ejercicio era perder tiempo? ¿Por qué? O tal vez sí lo hiciste, ¿qué te motivó a hacerlo? ¿Qué esperabas ganar haciéndolo?

Tienes que conocerte a ti misma. Necesitas saber lo que haces y lo que dejas de hacer. La metacognición viene del autoconocimiento.

Reflexionar sobre las decisiones que tomas y las cosas que piensas es la única forma de ir fortaleciendo tu capacidad metacognitiva. Existen algunas técnicas que puedes usar, te voy a contar cuáles son.

  1. Antes pensaba/ahora pienso

Esta es una técnica que me enseñaron en mi actual trabajo. Tratamos de enseñarla a profesores y estudiantes por igual. Funciona así: tras una charla, le pedimos a las personas que escriban o digan en voz alta una o dos frases del tipo “yo antes pensaba______ y ahora pienso____”

Esto sirve para que las personas tomen conciencia de las ideas que traían antes de la charla y de las ideas nuevas que se llevan tras la charla. Algunas veces la frase se completa como “yo antes pensaba A y ahora sigo pensando A”. Esto es válido, a veces una experiencia lo único que hace es reafirmar algo que ya sabíamos o creíamos. Pero otras veces encontramos contradicciones o necesidades de cambios que tal vez están algo difusos en nuestra mente, pero se vuelven muy claros cuando los ponemos por escrito o los verbalizamos.

Este ejercicio te ayudará a tomar conciencia de que tus ideas no son estáticas. Lo que piensas hoy se va a modificar debido a nuevas experiencias. Puedes hacer el ejercicio después de un cambio de trabajo, después de una pelea (cuando ya se te haya bajado el enojo) o tras hacer algo que no querías hacer.

Trata de aplicar esta frase seguido, por ejemplo, cuando termines de leer esta publicación, podrías dejar un comentario completando la frase (sé que no puedes verme, pero estoy guiñándote un ojo).

  1. Diario/Notas/Memoir

Llámalo como quieras, pero trata de escribir sobre tu día a día… no tienes que escribir a diario, pero sí regularmente.

Yo tengo muchos “diarios”. Puedes leer al respecto aquí. La razón por la que un diario es excelente para concerté a ti misma, es porque hoy puedes derramar tu corazón en él y en unos meses regresar y darte cuenta de que te sientes completamente diferente (o exactamente igual) sobre ciertos temas.

Gracias a mis diarios veo que he mejorado. Esto me hace sentir excelente. Además, puedo ser mi propio caso de estudio y analizar qué pasos seguí en el pasado para lograr lo que me hace feliz en el presente. Y puedo tratar de repetir esos pasos en el futuro.

Cuando llevas un diario, puedes analizar las pequeñas alegrías que te da la vida. Son más de las que crees, lo que pasa es que tendemos a olvidarlas. Por algún motivo, nuestro cerebro parecer ser perfectamente capaz de recordar las experiencias malas y de olvidar las buenas, ¿o esto sólo me pasa a mí?

Sea como sea, sé que es por escribir en mi diario que logré identificar el lagartijear como una fuente de felicidad. Ahora lagartijeo con el fin de hacerme feliz. ¿Cuántas herramientas completamente gratuitas tienes para hacerte feliz? Si llevaras un diario, seguro encontrarías varias.

  1. Estar presente

¿Te ha pasado que te comes algo y no tienes idea de si estaba simple o salado? O, peor aún, ¿has llegado a tu casa y no recuerdas haber manejado o caminado hasta ahí?

Esto pasa cuando no estás presente. A veces vamos por la vida pensando en el pasado o en el futuro. No digo que debas olvidarte de todo lo que has vivido o que debas dejar de planear para el futuro. Pero debes poder comprenderte aquí y ahora.

Algunos recomiendan meditar para estar presente. La meditación trata de ver lo que ocurre en nuestra mente sin juzgarlo. Yo soy mala meditando. Me cuesta ver mis pensamientos y no perseguirlos.

Mi técnica para estar presente es hacer chequeos conmigo misma de vez en cuando para revisar la narrativa que llevo por dentro. ¿Cómo lo hago? Como si se tratara de una conversación con un empleado.

Yo: Hola Mente, ¿qué has hecho hoy?

Mente: No mucho, he estado algo aburrida, así que decidí culparme por cosas que no puedo controlar.

Yo: Ya veo… mejor deja eso por hoy. Te traigo un acertijo ¿por qué creemos que el color rosado es para niñas?

Mi mente trabaja para mí. Yo decido a dónde va y a dónde no. No se trata de vivir en negación, pero sí de evitar lo innecesario.

Además, cuando hay pensamientos o sensaciones buenas, mi mente ha aprendido a llamar a su jefa para compartir la noticia.

Mente: ¡Jefa! Estamos experimentando algo que podría ser felicidad.

Yo: ¡Gracias por el aviso! ¿A qué se debe?

Mente: Al parecer nos encanta la música electrónica.

Yo: Excelente, has una nota para no olvidarlo.

Tal vez te preguntes si estoy loca. Mi respuesta es que no hay un diagnóstico que lo pruebe, y aún si lo hubiera, esta técnica sirve. Conversa con tu mente, conócela.

Detectar los momentos de felicidad

Conforme más reflexión practiques, más fácil te será detectar tus momentos de felicidad. A veces serán cosas muy obvias, como comprar un apartamento o celebrar un cumpleaños. Otras veces serán cosas muy pequeñas, como usar tu champú favorito o hacer bien un platillo la primera vez que lo intentas.

Cada vez que detectes un momento de felicidad, apaga el piloto automático y disfrútalo conscientemente. Si puedes verbalízalo.

¡Me encanta sentarme al sol!

Decirlo en voz alta ayuda a traerlo al frente de tu mente, estarás más consciente de ese momento si hablas al respecto.

Con el tiempo vas a detectar más y más momentos de felicidad y a descubrir la felicidad que existe en las pequeñas cosas.

Si estás empezando en el minimalismo, te recomiendo muchísimo hacer este ejercicio. Un cambio en el estilo de vida genera cambios en las sensaciones y emociones. Detectar esos cambios y vivirlos conscientemente te ayudará a saber qué partes del minimalismo son las que te motivan para seguir adelante y cuáles son las que podrían no ser para ti.

Responsabilízate de tu felicidad

¿Te han dicho que tu felicidad depende de ti misma? A mí sí, mil veces. Y la mayoría de las veces he sido yo quien me lo digo a mí misma. Yo soy responsable de mi felicidad. En otras palabras, yo soy responsable de crear mis momentos de felicidad.

Esta es la razón por la que empecé a investigar sobre el minimalismo. El consumismo no me estaba haciendo feliz, necesitaba una alternativa. Cuando empecé a poner en práctica algunas ideas minimalistas descubrí muchas pequeñas alegrías que he decidido replicar.

Si reflexionas sobre lo que sientes día a día, tú también sabrás qué te hace feliz. Cuando sepas qué te hace feliz, hazte feliz.

¿Así de simple?

Sí.

Esta sociedad te lanza miles de cosas negativas a diario. Si no pones de tu parte para crear tus momentos de felicidad, estos serán escasos, esporádicos y dependerán de otros. Así no serás la dueña de tu felicidad.

Si tengo dos minutos libres y hace sol, lagartijearé (es un verbo… puede conjugarse). ¿Por qué no lo haría? Puedo crear un momento de felicidad de forma tan sencilla que dejar de hacerlo parece un esfuerzo activo por ser infeliz. Además, merezco ser feliz y tú también.

Crea tus momentos de felicidad, esto no implica que vas a estar eufórica de alegría todo el tiempo, pero sí que vas a inclinar la balanza a favor de tus emociones positivas.



La evolución de la felicidad

La felicidad es un sentimiento maravilloso, pero no es el mejor que existe. Al menos yo no lo creo. Para mí la mejor sensación que existe es la plenitud. La plenitud es la sensación de estar completa y en paz. Para ponerlo en términos millennials, la plenitud es la evolución del pokémon-felicidad (¿demasiado millennial?… nunca sé si me paso o quedo corta… necesito un termómetro para mis referencias pop).

Sentirse plena es maravilloso. Mucho mejor que sentirse feliz. ¿Te has sentido plena? Espero que sí.

Hay quienes dicen que es posible sentirse así siempre. Ojalá sea verdad. Yo aún no lo he logrado. Pero he identificado esta sensación cada vez más seguido. Estar atenta a lo que pasa en mi mente me ha ayudado a encontrar las cosas que me hacen feliz y también las cosas que me hacen plena. Curiosamente no son las mismas cosas, aunque ambas son sensaciones positivas.

Me siento plena al final de un día productivo, cuando me acuesto cansada. También me siento plena cuando tengo la certeza de estar haciendo exactamente lo que debo hacer, ya sea estudiar para un examen o tomar un licuado. Creo que la plenitud, para mí, tiene que ver con una sensación de logro, mientras que mi felicidad es algo más infantil (en el mejor sentido de la palabra).

Como pasa con la felicidad, posiblemente tus momentos de plenitud sean diferentes a los míos. Pero la única forma de que los conozcas es que reflexiones sobre lo que pasa en tu mente y que estés presente.

¿Qué concluimos?

Recapitulando, estas son las ideas más importantes:

  1. La metacognición es tu capacidad de reflexionar sobre lo que piensas y aprendes.
  2. Ten conversaciones contigo misma, ya sea por escrito o verbalmente, para conocerte mejor.
  3. Eres responsable de tu felicidad.
  4. Hazte feliz haciendo las cosas que te hacen feliz.
  5. Si no sabes qué cosas te hacen feliz, escucha a tu mente y cuando creas que detectaste una emoción positiva analízala conscientemente.
  6. Verbaliza las cosas que te hacen feliz para tenerlas claras.
  7. Tu felicidad evolucionará en plenitud.
  8. Mantente atenta a momentos de felicidad tanto como a momentos de plenitud.
  9. Apaga el piloto automático cuando descubres un momento de felicidad y vívelo conscientemente (lo mismo con los momentos de plenitud).
  10. Replica las cosas que te hacen feliz, por el simple hecho de que te hacen feliz.
  11. Mereces ser feliz.
  12. Deja un comentario usando la frase “yo antes pensaba____ y ahora pienso____”

 

Espero que esta publicación te sirva para disfrutar más de tus momentos de felicidad. Si tienes preguntas puedes dejarlas en los comentarios y de paso puedes contarme ¿qué te hace feliz a ti? Además, podrías validar el verbo lagartijear, porque tiene un lugar especial en mi corazón.

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