Mantener la motivación para cumplir un presupuesto

Motivación para cumplir un presupuesto

Hacer un presupuesto es relativamente sencillo. Si quieres aprender a hacer uno puedes verlo aquí. Seguirlo a diario es menos sencillo. Cumplirlo por meses y meses es casi imposible. En especial si no estás motivada. La motivación juega un papel importante en la forma en que vives tus finanzas personales.

Yo leo mucho sobre finanzas personales y presupuestos. He encontrado las sugerencias más bizarras y las más interesantes para crear presupuestos. Pero me he dado cuenta de que hay algo que todas tienen en común. Todas asumen que los beneficios de un presupuesto se ven en el largo plazo y por lo tanto hay que tener la fuerza de voluntad necesaria para seguir un presupuesto por meses y meses siendo la única motivación alguna recompensa el futuro lejano.

No suena muy divertido, ¿verdad? Las finanzas personales deberían tener un componente divertido, una motivación que nos haga querer mantenerlas sanas. Ahorrar por ahorrar no es divertido. Así que en esta publicación voy a darte algunas ideas de cómo deberías trabajar tu presupuesto para mantenerte motivada.

  1. Fuerza de voluntad

¿Eres la clase de persona que quiere tener algo bueno ahora o puede esperar un tiempo con el fin de lograr algo mejor?

En general todas quisiéramos ser la persona que espera por algo mejor. Pero este no es el momento para engañarte a ti misma (cuando se trata de tu dinero tienes que ser muy honesta).

Si eres la clase de persona que espera, entonces puedes hacer algunos recortes extra hoy con el fin de lograr más mañana. Pero si te cuesta sacrificar algo bueno hoy, entonces debes contemplar esto en tu presupuesto.

Si necesitas pequeñas recompensas hoy, deja un rubro en tu presupuesto para darte un premio de vez en cuando. Una caja de galletas no es demasiado cara y si eso te ayuda a dejar en paz tu cuenta de ahorros, ¿qué más da? Presupuesta tus pequeñas recompensas. Haz de tu fuerza de voluntad (grande o pequeña) una aliada.

  1. Motivación

Si estás ahorrando por ahorrar, esto no va a servir.

Tienes que tener una motivación en mente. Es decir que debes saber para qué estás ahorrando. Una casa, un carro, una remodelación… No tiene que ser una cosa, puede ser una situación. Tu motivación podría ser pagar un préstamo, hacer una inversión, sentirte segura o pagar la universidad.

Lo que importa es que sepas para qué estás siguiendo un presupuesto. Si logras mantener en mente tu motivación, será más sencillo apegarte a tu plan financiero.



  1. Decisiones pre-definidas

En el tema de finanzas (y en el de minimalismo) creo que hay que prever ciertas situaciones y decidir qué hacer, antes de que la situación realmente se dé. Tomar decisiones es cansado y si la tentación es grande, la decisión es más difícil de tomar. Por eso debes tener decisiones automatizadas.

De mi salario se rebaja automáticamente dinero para la Asociación Solidarista de mi empresa. Este dinero se queda en la asociación, formando un ahorro sobre el que gano dividendos cada fin de año y además sirve como un ahorro en caso de despido. Tomé la decisión de tener este ahorro una vez y desde entonces no tengo que pensar más en eso.

También tengo una cuenta bancaria (en la que me pagaban cuando trabaja en una planta de producción) en donde me depositaron una liquidación. Decidí que ese dinero no lo iba a usar y automaticé una donación a Visión Mundial desde esa cuenta. Llevo haciendo la donación mensual desde hace 4 o 5 años. Es fácil porque está automatizada.

Trata de tomar decisiones financieras buenas una vez y de automatizar el proceso. Así puedes pasar por el mejor mes de tu vida (o el peor) sin tener que pensar en esos pequeños detalles y dedicar tu energía a cosas más importantes.

  1. Tiempo de adaptación

Deja espacio para maniobrar. Es muy difícil dejar de hacer algo o empezar una nueva rutina y no fallar ni una sola vez. No puedes rendirte en el momento en que fallas en tu presupuesto. Tienes que permitirte cierto tiempo para irte adaptando.

Si decides disminuir tu gasto en comida chatarra, es muy difícil que te apegues a un plan del tipo “no comer comida chatarra nunca más en la vida”. Este plan está destinado al fracaso. Sería más sabio planear reducir tu gasto de comida chatarra a la mitad. Es cierto que sólo vas a ahorrar la mitad, pero vas a ir creando un hábito.

Cada día comerás menos comida chatarra, adquirirás más habilidades culinarias y ahorrarás más gracias en este rubro. Es mejor ir despacio que tratar de empezar haciendo algo grande de una sola vez, fallar y desmotivarse.

Son pocas las personas que logran dejar de hacer algo con tan sólo decidirlo. La mayoría de los mortales necesitamos hacer varias pruebas antes de lograrlo. Así que no te desanimes cuando falles, verás que poco a poco te volverás mejor en esto de seguir un presupuesto.

  1. Realismo

A veces queremos cambiar nuestras vidas. Literalmente cambiarlas. Entonces tratamos de hacer nuestro presupuesto, cambiar nuestra dieta, empezar a hacer ejercicio, aprender a tocar piano y a cocinar, todo esto en una misma semana… casi siempre la primera semana de enero, ¿les suena familiar?

Lamento tener que decirte esto, pero si planeas hacer todos esos cambios, no los vas a lograr en una semana. Simplemente, así no es como se crea un hábito.

Tienes que ir dando pequeños pasos que te lleven a tus metas. No crees un plan que sólo sirva para ganar estrés y perder sueño. Elije una o dos cosas que quieras lograr y enfoca tus esfuerzos en eso. Cuando lo tengas dominado pasa a la siguiente meta.

Podrías enfocarte en aprender a cocinar para dejar de comprar comida preparada. Esta es una meta ambiciosa, así que dedica un mes de tu vida a hacer esto. Cuando sientas que estás logrando mejoras significativas en la cocina y en tus gastos en comida preparada, puedes pasar a la siguiente meta.

Lo correcto es ir trabajando poco a poco. No te lances a hacerlo todo de una sola vez, porque en lugar de éxitos, vas a acumular fracasos y eso no motiva. Recuerda que estás tratando de mantenerte motivada. ¡Y celebra las pequeñas victorias!



  1. Las ganas de hacer trampa

De vez en cuando (muy seguido, al inicio) vas a querer hacer trampa en tu presupuesto. Esto no te beneficia. Así que hay que corregirlo.

Puede ser que necesites presupuestar más dinero para algunas cosas. Si a menudo te encuentras a ti misma comprando galletitas en el supermercado y sintiéndote culpable por arruinar así tu presupuesto, revisa si puedes incluir las galletitas en el presupuesto. Así, al menos las disfrutarás libre de culpas. Tal vez puedas sacrificar otras compras con tal de conseguir tus galletitas.

Si definitivamente no deberías presupuestar más dinero para galletitas, haz que sea muy difícil conseguirlas. Por ejemplo, toma otra ruta a tu trabajo que no te haga pasar por el supermercado. Cambia el límite de dinero que puedes pagar con tu tarjeta o la cantidad máxima que puedes retirar del cajero automático.

Si es necesario entierra la tarjeta de crédito. Lo importante es que sea muy muy difícil gastar dinero en galletitas.

De vez en cuando un juego funciona. Por ejemplo, decide que comprar galletitas es válido los jueves siempre que sean fechas pares. Si es jueves 11 no es válido comprar galletitas, pero si es jueves 12 y quieres galletitas, ¡adelante! Este tipo de juegos posiblemente serán la razón por la que un día terminarás en el asilo, pero también serán la razón por la que lograrás pagar todos tus gastos cada mes.

  1. Planes de contingencia

Todas vamos a desear hacer algo tonto en algún momento. A pesar de tener metas claras, a pesar de haber pasado tiempo haciendo nuestro presupuesto, a todas nos pasa. Es como si de verdad tuviéramos un diablillo sobre un hombro susurrándonos al oído que encendamos un fuego con nuestros billetitos y que nos calentemos las manos al calor de esta hoguera.

¿Qué te susurra tu diablillo? El mío habla de horas en Netflix.

Yo no veo televisión y cancelé mi suscripción a Netflix hace meses. Pero a veces deseo poder ver series de TV durante todo el fin de semana, sin salir de mi cama. Tal vez tú quieras ir a comprar ropa o a comer fuera. Todas tenemos una debilidad.

Si conoces tu debilidad vas a poder anticiparla. Crea planes de emergencia para esas situaciones. Somos humanas, es lógico que vamos a estar tentadas a fallar de vez en cuando. Si tienes un plan de contingencia para cuando te ataquen las ideas de gasto, es probable que sobrevivas sin agujerear tu presupuesto.

Yo me suscribí a varios canales de Youtube que me parecen interesantes. Cuando siento ganas de comprar de nuevo un plan de Netflix, reviso todo lo que hay nuevo en estos canales de Youtube. Usualmente después de unos 3 o 4 videos me doy cuenta de que estoy perdiendo mi tiempo y decido hacer algo más. Esta solución es mucho que volver a conectarme a Netflix por un mes completo y esperar que Nela-del-futuro logre desconectarse de nuevo en algún momento.

Si tu debilidad son las compras, adquiere una tarjeta de regalo y guárdala en un rincón oscuro. Cuando desees salir a comprarte algo lindo, puedes usar esa tarjeta. Al menos gastarás una tarjeta de regalo que ya habías comprado y no arruinarás el presupuesto del mes.

  1. No seas perfeccionista

Sé que hay mucha gente perfeccionista en el mundo. Pero un presupuesto no se trata de perfección, sino de avance. Apúntale a la perfección, pero si no la alcanzas, recuerda que tienes un mes nuevo en frente para volver a intentar.

Con el tiempo vas a irte acercando más y más a tus metas. Así que no te rindas cuando estás empezando. Date la oportunidad de practicar hasta volverte realmente buena en esto de manejar tus finanzas.

Si te rindes cuando vas a medio camino, ¿cómo vas a darte cuenta de todo lo que podrías lograr si sólo lo intentas una vez más? Cree en tu potencial, aunque no seas perfecta.

  1. Da gracias

Yo creo que dar gracias es vital para vivir una vida con sentido. Si haces un presupuesta pensando en que no te alcanza el dinero, ese presupuesto te va a quedar como una camisa de fuerza.

Si haces una lista de las cosas que tienes gracias a tu dinero, vas a darte cuenta de que hay potencial en tus ingresos. Piensa en todas las cosas que puedes lograr gracias a tu dinero. Para empezar, puedes comprar internet para leer esta publicación.

Da gracias por lo que puedes tener cada día gracias a tu dinero. Esto te ayudará a mantenerte motivada. Empequeñecer tus ingresos te va a poner de mal humor, dale vuelta a esa moneda. Yo sé que el ingreso sigue siendo el mismo sin importar cómo lo veas, pero tu fuerza de voluntad y motivación depende más de tu punto de vista que de los números en la cuenta bancaria.



Espero que estos consejos te ayuden a mantener tu motivación y tu presupuesto. Ahora que te conté mis ideas, te toca contarme las tuyas. ¿Qué consejos tienes para mantenerte apegada a tu presupuesto? ¿Qué recomiendas hacer y que recomiendas no hacer?

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