Diarios de una minimalista

Diarios de una minimalista

Mi primer diario lo empecé a los 8 años. Me lo regalaron en la fiesta de fin de año de mi primer grado de escuela. Desde entonces no he podido parar. He llenado más diarios de los que puedo contar. ¿Por qué? Porque es terapia gratuita. Y quien diga que no necesita terapia de vez en cuando no es un humano en el que yo confíe.

¿Qué había en mis diarios?

Dice “había” porque ya no tengo esos diarios, los boté. Pronto llegaré a esta historia. Antes te voy a contar lo que había en ellos.

Cuando empecé a escribir en mi primer diario era demasiado pequeña para entender lo que estaba haciendo. Apenas estaba empezando mi segundo año de escuela. Creo que lo tomé como una aventura, era algo así como tener un baúl de tesoros secretos.

Después de un par de años, empezó a ser un refugio. Se convirtió en un lugar donde decir todo lo que quería decir, cuando no podía decirlo en voz alta. Mis diarios fueron un escape durante mi adolescencia para muchas emociones que sentía… enojo, envidia, tristeza, indecisión… Todas esas emociones que una jovencita no debería sentir (nótese el sarcasmo), las dejé en mis diarios.

Como te imaginarás, mis diarios no siempre han sido un lugar feliz, pero siempre fueron un lugar seguro. Por eso es que han sido valiosos. Sacar esas emociones en un lugar seguro es mejor que explotar en un momento inadecuado o con la persona incorrecta.

En algún momento de los últimos dos años, boté todos mis diarios viejos. ¿Por qué? Porque habían servido su propósito y conservarlos era una carga emocional, con la que decidí que no quería vivir. Les di las gracias por lo que hicieron por mí y los boté (si… soy la clase de persona que le da las gracias a los objetos inanimados… es culpa de Marie Kondo).

Posiblemente, si alguien lleva un diario para inmortalizar su historia, jamás los botará. Pero yo no los llevaba para eso. Para mí, eran terapia.



La cabeza es redonda, como una lente de ojo de pez

Mis diarios me han ayudado a ver las cosas con claridad.

Nuestra cabeza es redonda, ¿cierto? Yo tengo una analogía para explicar por qué, a veces, no logro ver las cosas con claridad.

Como mi cabeza es redonda, funciona como una lente de ojo de pez. ¿Sabes de cuáles hablo? Son esas lentes que hacen que todo se vea curvo, como si la imagen estuviera pintada en un globo que se infla. Las lentes de ojo de pez crean una ilusión similar a mirar a través de la mirilla de una puerta.

Este tipo de lentes, distorsiona especialmente los objetos que tenemos cerca. Una línea recta muy cerca del espectador se ve curva a través de una lente de ojo de pez. Lo mismo pasa con nuestras ideas y sentimientos. Las situaciones que tenemos cerca, que son importantes para nosotras, son las que más nos pueden afectar y curiosamente, las que más nos cuesta ver objetivamente.

Uso esta analogía porque es una forma de recordar que la realidad no la percibo objetivamente. No creo que nadie pueda percibirla objetivamente. Todas tenemos nuestras lentes de ojo de pez que alteran lo que vemos.

Mi diario como terapia

No es sano guardarse las emociones. Lo han escuchado muchas veces, ¿cierto? Sin embargo, tampoco es sano explotar, gritar, llorar y decir todas las cosas que sentimos en el momento incorrecto o a la persona incorrecta.

Muchas personas van a terapia precisamente para explotar con la persona correcta en un momento acordado. Yo creo que un diario es más o menos terapia, con la diferencia de que es gratuito y está disponible en cualquier momento (no soy buena publicista para terapeutas… perdón amigas terapeutas).

Quiero hacer constar aquí que nunca he ido a terapia y que la idea de terapia que tengo posiblemente esté sesgada. Sin embargo, conversando con personas que estudiaron psicología y que sí han dado terapia, entiendo que un buen terapeuta es capaz de ayudarle a una persona a ordenar sus ideas de forma que sus problemas se vean con claridad. La premisa aquí es que entender un problema es básico para solucionarlo.

Por eso llevar un diario es para mí, es terapéutico. En un diario puedo escribir mis ideas y sentimientos. Pero una vez que saco esas ideas de mi cabeza es más sencillo analizarlas. Puedo explorar por escrito todas las aristas y tangentes de esas ideas sin perderme. Mentalmente eso no se puede hacer. Es muy difícil explorar una idea desde todos sus ángulos cuando la idea cambia de forma con cada nuevo pensamiento. En papel, las ideas quedan fijas, no pueden cambiar de forma.

Cuando uno toma una idea, la escribe y empieza a analizarla, va encontrando con qué se relaciona y qué raíces tiene. También va encontrando las razones por las que queremos mantener esa idea o por las que queremos dejarla ir. Eventualmente una idea bien analizada conlleva a una solución racional.  Si esto no es terapia, no sé qué sea.

Mis actuales diarios

En este momento (como casi siempre desde que tengo memoria) tengo más de un cuaderno en el que escribo.

Tengo que confesar que cuando se trata de escribir no soy minimalista. Este blog es sólo una pequeñísima parte de todo lo que escribo. Llevo más diarios de los que parecen posibles y todos tienen un lugar especial en mi corazón. ¡No me juzguen!



Diario oficial

Mi diario oficial es una agenda de 2014 en la que posiblemente vengo escribiendo desde ese año. No escribo todos los días, sólo cuando hay algo que quiero analizar con detalle y algo que no quiero olvidar. Tengo pésima memoria, así que doy por un hecho que lo que no escribo lo voy a olvidar tarde o temprano… es una bendición y una maldición a la vez.

Este es el primer diario que siento que podría conservar (los anteriores los boté, como ya te conté). La razón por la que creo que este diario podría ser conservado es porque habla mucho de mi proceso en el minimalismo. El análisis que hice para dejar ir objetos está ahí. También mi análisis para dejar ir personas y emociones está ahí. Y me gusta lo que ha resultado de todos esos análisis. Tal vez algún día podría convertir ese diario en algo menos personal, algo que pueda compartir con otras personas.

Hay muchas cosas buenas en este diario. No es que en los anteriores todo fuera malo. Para nada. Pero en los anteriores yo aún no sabía dar gracias por lo bueno, así que me enfocaba mucho en quejarme por lo malo.

Este diario es el que considero mi terapia principal. Es donde analizo conscientemente las cosas que me interesan con el fin de entenderlas y solucionar los problemas con los que me encuentro.

Páginas de la mañana

Mi segundo diario, no es realmente un diario, son mis “páginas de la mañana”, una traducción bastante mala de “morning pages”.

La idea ortodoxa es escribir tres páginas de todo lo que se te venga a la mente, todos los días, en la mañana. Sin juicios y sin parar. Si no sabes que escribir, escribes “No sé qué escribir” por tres páginas. Yo no soy muy ortodoxa.

Normalmente no hago mis “páginas de la mañana” en la mañana. Tampoco hago tres páginas todos los días. Lo que sí hago es el ejercicio de escribir sin parar por un buen rato. Es como abrir una tubería. De pronto salen miles de ideas, preocupaciones, emociones, recuerdos, actividades que quiero hacer y cosas por las que estoy agradecida. Este “diario” también es terapia, pero de una forma menos estructurada que el anterior.

Este ejercicio me permite hacer auto-reflexión, encontrar relaciones en mi cabeza que no sabía que existían y me deja generar ideas creativas en un espacio libre de juicios (inclusive los míos propios).

Esta idea la encontré en el canal de Youtube de Aileen, que se llama Lavendaire (Aileen, I like your chanel a lot… in case you ever read this). Les recomiendo ver este video sobre lo que son las páginas de la mañana y los beneficios que tiene.

Los hitos de mi vida

En un pequeño cuadernito tengo un record de las cosas que impactaron profundamente mi vida.

En este diario escribo muy poco y las entradas son muy cortas. Por ejemplo, ahí escribí “Firmé la escritura de mi apartamento”. También ahí escribí “Empecé la maestría”.

Ese tipo de cosas las anoto en este cuadernito. Yo las llamo hitos, es decir esas decisiones que son significativas y que de alguna forma espero que moldeen mi futuro.

Estas cosas las anoto como referencia para Nela-del-futuro. Sé que tengo mala memoria y tal vez sea importante recordar cuándo compré mi carro o mi apartamento. Sé que son cosas que olvidaré o que ya he olvidado. Me hace sentir segura saber que están escritas todas en un solo lugar.

Cuaderno de “varios”

Tengo un cuaderno en el que anoto otras cosas. Son cosas sobre las que necesito tener cierto control a corto, mediano y largo plazo.

En este cuaderno anoto pequeñas ideas para este blog, con el fin de no olvidarlas y de poder explorarlas cuando tengo tiempo.

También sirve para monitorear mis propósitos de Halloween. Por ejemplo, en este cuaderno hay una página dedicada a anotar los libros que voy leyendo. No es nada trascendental, pero es algo sobre lo que me gusta tener control. Lo mismo que las cosas por las que estoy agradecida cada mes.

Supongo que es lo que algunos llamarían un bullet journal, aunque siento que la estética de mis anotaciones no alcanza el estándar de bullet journal. Mi letra no es ordenada, no uso los reglones y hay muchos tachones. Además, lo que necesito es anotar cosas para no olvidarlas. Creo que si me dedicara a la estética del asunto, podría olvidar el contenido.



Agenda

Finalmente tengo mi agenda. Este año, no compré una, así que lo que tengo es un cuaderno viejo en el que voy anotando fechas y listas de cosas que hacer cada día. Así es como me mantengo productiva.

La agenda no es realmente un diario, sino una herramienta de trabajo, pero es donde están quedando anotadas las reuniones a las que voy y las tareas que completo en el día.

Escribe tu diario

Muy bien, ya que leíste todo lo que escribo posiblemente pienses que llevar un diario es imposible o requiere mucho trabajo. Pero no es cierto. Puedes empezar con uno (y mantenerte en uno), como la gente normal.

Has el ejercicio de anotar lo que sientes y piensas. Vas a encontrar capas de ti misma que posiblemente te sorprenderán. Es una excelente herramienta de reflexión y autoconocimiento. Eso sí, no se vale escribir mentiras. Los diarios son para analizar todas nuestras verdades. Si te da miedo dejar evidencia de algunas cosas, te recomiendo escribirlas, analizarlas y tirarlas a la basura (yo lo he hecho).

Para crear el hábito, mi recomendación es que dejes tu diario donde lo veas seguido. Las cosas que no vemos dejan de existir (por eso deberías estar organizando verticalmente tus cosas). Si ves tu diario seguido, te aseguro que encontrarás momentos para escribir. Mi momento favorito es al final del día, cuando tengo la cabeza llena de ideas que necesito sacar sólo para dormir en paz. Es un ejercicio excelente.

Beneficios de tener un diario

Para empezar, vas a conocerte mejor. La auto-reflexión es una de las razones más valiosas para tener un diario y uno de los beneficios más importantes también. Si te conoces bien, vas a saber lo que quieres y lo que no quieres, sentirás menos indecisión y menos ansiedad, porque vas a tener más claro lo que sirve para ti y lo que no.

También va a mejorar tu capacidad de expresión escrita y oral. Vas a ver que, con la práctica, tus ideas van a ser cada vez más concisas. Si logras explicarte a ti misma algunas cosas, va a ser más sencillo que se las puedas explicar a otros. Vas a ser una persona que se logra dar a entender mejor.

Finalmente, vas a tener una mejor inteligencia emocional. Cuando se lleva un diario, lo que hoy parece el fin del mundo en unos días no lo es… y hay evidencia escrita de esto. Con el tiempo entiendes mejor tus emociones, minimizas algunas reacciones que podrían ser negativas y encuentras patrones de conducta que seguir o modificar, sean sea necesario.

Si nada de esto te ha convencido, sólo me queda decirte que, de vez en cuando vas a escribir alguna entrada en tu diario que vas a querer leer seguido porque es maravillosa o hilarante. En cierta forma te convertirás en tu autora favorita. Para mí, una de mis entradas favoritas es la que se refiere a la primera vez que usé una copa menstrual. Fue una experiencia sumamente enriquecedora y mi primer paso tratando de disminuir la cantidad de basura que se genera por mi culpa. Por eso la compartí en el blog.

 

Me encantaría que en los comentarios me dijeras si llevas un diario o no. Si nunca has llevado un diario, ¿por qué no lo has hecho? Y si lo tienes, cuéntame si has visto beneficios que yo no haya notado.

4 reflexiones sobre “Diarios de una minimalista”

  1. Hola he leído todo lo que escribiste, y como tú desde pequeña tengo diarios. Obvio también los deseche como tú pero hace 7 años atrás escribí uno donde contaba mi relación amorosa que mantuve en secreto por un año, fue una escapatoria donde podía llorar y reír cada vez que lo necesitaba escribía. Pensaba en un futuro mostrarle a mi hija esto pero no lo queme y me llevo los mejores recuerdos de el.
    Espero poder llegar a tener una vida más simple, he desechado cosas , tratado de ganar productos y de eliminar lo que no sirve .

    1. ¡Hola, Kelly!
      Los diarios son lo mejor. Pero cada una debe decidir qué hacer con ellos. Algunas veces guardarlos por un tiempo es suficiente y luego se deben ir. Al final, como dices muy bien, nos llevamos los mejores recuerdos.
      Saludos

  2. Hola Nela,no tengo un diario y leyéndote me dieron ganas de tenerlo. Me gusta tu simpleza y honestidad para contar tus experiencias. Gracias por eso.
    Pd: También me gusta el minimalismo.:)

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