No trates de regalar lo que ya no quieres

No trates de regalar las cosas que ya no quieres.

Revisé mi armario de nuevo hace un par de días. Esto es algo que hago una o dos veces al año. Lo ordené de con mucho (no tanto) cuidado y saqué un par de cosas que ya no usaba. Y por primera vez, desde que hago este tipo de limpiezas, no traté de regalarle a mi hermana las cosas que yo no quería. Esta vez las tiré directo en la pila de ropa para regalar. ¿Por qué? Porque quiero mucho a mi hermana y regalar cosas no siempre muestra amor.

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¿Ya leíste el libre de Marie Kondo, La magia del orden? Mi misión en la vida no es que todo el mundo lo lea. Pero sí es que todas mis lectoras lo lean, porque es muy buen libro (la mitad de lo que escribo nace de haber aplicado los consejos de este libro). Aquí te dejo el link por si te interesa. ¡El 2018 puede ser tu año de orden!

En La Magia del Orden, Marie Kondo explica que cuando ella empezó a ordenar sus espacios, le regaló muchas cosas a su hermana menor. Yo hice lo mismo la primera vez que hice limpieza. La conversación iba más o menos así:

Yo: “¿Quiere esto? Si no lo quiere lo voy a botar.”

Mi hermana: “Ah… déjelo aquí y ahora lo veo…”

Y casi siempre se terminaba dejando algo que posiblemente no quería del todo. Casi nunca se dejaba todo lo que yo trataba de darle porque ella tiene una personalidad muy bien definida. Aun así, logré pasarle un par de cosas.

Con mi mamá la historia es peor. Ella se puede dejar exactamente todo lo que yo le ofrezca. Marie Kondo, dice que su hermana también aceptó muchas cosas cuando ella se le acercó con una historia parecida.

¿Ya detectaste el problema de esta situación?

Regalar lo que no quieres no es amor

Si vas a regalarle algo a alguien, deberías regalar algo que esa persona se compraría a sí misma.

Cuando haces limpiezas en tu casa y sacas cosas que no amas, lo haces para que en tu casa sólo queden cosas que te hagan feliz. Si no sabes a qué me refiero, lee esta publicación sobre el método KonMarie para ordenar una sola vez.

Cuando sacas cosas que no amas y tratas de regalarlas a otras personas, estás usando a esas personas como tu basurero personalizado y libre de culpas. ¿A qué me refiero? A que, a veces tratamos de regalar cosas porque no logramos botarlas o donarlas. Las regalamos para no sentirnos culpables, en lugar de hacerlo para hacer feliz a alguien más. Somos egoístas.

Si no quieres botar algo, pero sabes que ese objeto no te hace feliz, puedes tratar de venderlo o donarlo. No cargues a otra persona con un objeto a menos que sepas que esa persona lo amará de inmediato. Y aún en ese caso, primero pregunta si lo quiere o no. No hagas lo que yo hacía… no uses frases chantajeadoras (esta posiblemente no es una palabra del español… pero se entiende la idea).

Yo le decía a mi hermana que, si no aceptaba algo, entonces yo iba a botarlo. Ella sentía la misma culpa que yo y aceptaba el objeto. Le pasaba a ella la decisión que yo no había podido tomar.

Si mi hermana no aceptaba el objeto, yo lo botaba porque mi hermana no lo había querido. Lo que lograba con ofrecerle el objeto a ella, era pasarle la responsabilidad de tomar una decisión que me correspondía a mí. Y tomar decisiones es cansado, no es amor ponerle a otra persona más decisiones en su camino.



Los regalos que sí valen

Con todo esto no quiero decir que no puedes regalar cosa a tus amigos o familiares. Lo que quiero decir es que trates de regalar cosas que otras personas van a apreciar de verdad.

En un post anterior les conté que yo tenía unos anteojos de natación que no usaba. Los regalé a una amiga que sí los quería. Pero primero le pregunté si los quería y le envié fotos. Dejé que ella lo pensara y cuando me dijo que sí los quería, yo sabía que los quería de corazón porque incluso se ofreció a pagar por ellos. Yo se los regalé (porque soy así de maravillosa… y de humilde).

Esos son los regalos que se pueden hacer cuando hay algo que ya no usas. Las personas que reciben estos regalos se sienten honradas porque te acordaste de ellas para darles algo que de verdad se acopla a sus necesidades y gustos. Es una sensación muy diferente a verse obligado a aceptar algo sólo para que no se “desperdicie” en la basura.

Ahora ya lo sabes, la próxima vez que vayas a deshacerte de algo, si ese objeto no es algo que alguien más amaría de todo corazón, mejor dónalo o véndelo o simplemente bótalo (por favor, siempre intenta reciclar primero). No cargues a otras personas con cosas que ellos no habrían comprado para sí mismos.

Por si tiene curiosidad sobre mi limpieza

En caso de que quieras saber cómo terminó la limpieza de mi armario, te cuento. Además de los anteojos de natación que regalé, saqué varias blusas y una licra. Mi mamá quiso reciclar estas cosas. Y aquí es importante el verbo “quiso”. De verdad ella las quería. Ella las cortó y convirtió en paños de limpieza, porque las telas de estas prendas eran mejores que las de los paños que venden en las tiendas.

Tal vez hacer paños de limpieza de blusas viejas no te parezca muy glamoroso, pero el planeta necesita que reutilicemos tanto como podamos antes de mandar cosas a los botaderos. Además, el polvo se sacude igual con el pañito reciclado que hace mi mamá o con un paño comprado en una tienda.

Como entre las cosas que saqué, absolutamente nada era del estilo de mi hermana, esta fue la primera vez que traté de regalarle cosas. La verdad es que le había ofrecido cosas siempre que ordenaba mi armario, incluso después de leer el libro de Marie Kondo, donde ella explícitamente dice que no lo deberías hacer… ¡perdón Ms. Kondo! Si bien es cierto, que con cada limpieza le ofrecía menos cosas, esta fue la primera vez que no le ofrecí nada.

Además de no meter a mi hermana en el proceso, logré ordenar mi armario completo en menos de una hora (¡es un record!). Todo lo que tengo me hace feliz. Las cosas que saco son, mayoritariamente, las que se han dañado con el uso. Esto significa que uso mi ropa, me siento cómoda con ella y la aprovecho.

Así que en general, esta limpieza de armario fue un éxito en más de un aspecto.



Reflexión final… algo aleatoria

Reflexionando sobre esta limpieza, me doy cuenta de que es la primera vez que logro ver con claridad las prendas que salen de mi armario. No tuve dudas sobre lo que debería reciclar o botar. Tampoco sentí culpa por ver cómo algunas de mis blusas se convertían en pañitos de limpieza. Creo que esto significa algo… aún no estoy muy segura de qué significa, pero definitivamente algo.

Tal vez, sólo tal vez, la minimalista en mí está empezando a madurar… No quiero decirlo como algo definitivo, porque, como dice mi mamá, me podría “castigar la lengua” (no sé si esta frase se entiende en todas las culturas que leen esto… hace referencia a decir algo de lo que después nos tenemos que arrepentir).

Lo que sí puedo decir sin temor a equivocarme es que voy aprendiendo. No sólo aprendo sobre los objetos que me rodean y los procesos para sacarlos de mi vida. También he aprendido sobre el trato que tengo con estos objetos y sobre cómo los objetos sirven de intermediarios entre las personas.

Esta publicación se está pareciendo demasiado a las entradas de mi diario. Así que en esta nota tan aleatorio decido terminar, no sin antes pedirles que me cuenten sus experiencias en los comentarios. ¿Han usado a otros como sus botaderos personales? ¿Pueden prometerse no volverlo a hacer? ¿Ya leyeron a Marie Kondo o soy el único miembro de este fandom?

11 reflexiones sobre “No trates de regalar lo que ya no quieres”

  1. Hola nela buenas tardes
    Si, es curioso que hace apenas unos días empece a limpiar mi casa, y sin querer creo que use de basurero a mi familia… A pesar de seleccionar las cosas que “desechamos de nuestra vida” según su carácter y sus gustos, siempre queda un “no se si les guste”, y puede convertirse en basura, o un estorbo para ellos.
    Al leer tu articulo veo que no es del todo correcto el regalar lo que ya no quiero, y si, creo que es tiempo de comprometerme a no volver a hacerlo…
    He estado haciendo decidía para leer el libro de Marie Kondo, pero se que si quiero mejorar debo ir a las bases del minimalismo para no recaer en malos hábitos de consumo.

    1. ¡Hola Mayle, por supuesto que te ayudo!
      Suscríbete al blog (es gratis) y hablemos por correo.
      Podemos ver qué metas tienes, o definirlas si todavía no las tienes.

      Será un gusto 🙂

  2. Hay cosas que me hacen felices pero que por mi estilo de vida (mudarme mucho) no me conviene tener, me gusta regalarlas a las personas que creo que pueden hacer felices. Tenia un cuadernito donde se escribe el nombre de los restaurantes y una reseña, yo no me servia sin embargo tengo una amiga que sale mucho y le encanta guardar las tarjetas de los sitios a los que va. A ella le hizo tanta ilusion el cuaderno que casi llora. No todo lo que no nos sirve, no le sirve a nadie.

    1. Tienes mucha razón, Teresa.
      Cuando conocemos bien a alguien y sabemos sus gustos es posible hacerle regalos que de verdad le van a hacer feliz.
      Me alegra que encontraras alguien a quien darle algo que a tí ya no te servía y que a esa persona le gustara.
      El problema es regalar cosas sólo para no tirarlas, sin tener en cuenta los gustos de las demás personas.

  3. Me he sentido identificada en muchos aspectos!, sobre todo lo de pasar las responsabilidades de tomar decisiones a otros para “quitarme esa carga de encima”.
    Literal mi mamá es de la que no me deja botar nada!, así que básicamente las limpiezas las tenia que hacer a escondidas para que no se quisiera quedar con nada!. hahah. Lo máximo.

    1. Madeleine, no eres la única.
      Yo a hice mis mayores limpiezas a escondidas de mi familia. Marie Kondo recomienda no dejar que tu familia vea lo que botas.
      Tiene mucho sentido. No todos estamos igual de convencidos aunque seamos familia. jeje
      Y sí, pasar responsabilidades también es algo que todas hemos hecho… a veces es muy cansado esto de ser adulto. jajaja

  4. Hola Nela. Lo que dices es muy importante porque al regalar cosas que ya no usas a tu hermana, también era bueno que le contagies un poco el bichito del minimalismo preguntando si de verdad lo va a usar, si de verdad lo va a necesitar. Como hermano mayor debo admitir que he hecho eso en un sin fin de oportunidades (y también lo han hecho conmigo), y debo aceptar lo que propones ahora.

    El aprender a distinguir lo que realmente necesitamos es tan importante!

    Finalmente, yo no soy del fandom de Marie Kondo (porque no la he leído), pero tal vez en un futuro lo sea, quien sabe (todo lo que sea para ser mejor, es bienvenido) 😉

    Saludos Nela, y cómo está el frío por allá que es invierno? 🙂

    1. Gracias por el comentario, Herder. Creo que todos hemos tenido a alguien que nos trata de regalar cosas que no queremos y todos hemos tratado de regalar cosas que no necesitamos a otros. Lo importante es analizar bien qué estamos regalando y a quién.
      Deberías leer a Marie Kondo, es muy interesante su propuesta.
      Aquí se supone que es verano… se supone. Los frentes fríos del norte nos afectan también. Y no estamos acostumbrados 🙁

      Un saludo desde Costa Rica!

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