¿Por qué es tan difícil deshacerse de cosas?

¿Por qué es difícil deshacerse de cosas inútiles? Porque a veces el minimalismo se trata de limpiar emociones y no espacios.

Imagina esto. Decides hacer una buena limpieza de tu casa y sacar todo lo que no usas. Estás segura de que vas a sacar cientos de cosas y que tu casa se verá como nueva al terminar. Pero media hora después estás rodeada de libros de la universidad, usando un abrigo que no recordabas que tenías y revisando tus gavetas como si fueran cajas de tesoro. Lo que dejas ir es casi nada. Deshacerse de cosas, aunque sean cosas inútiles, es difícil.

Declutter de objetos

Mi primer gran declutter lo hice hace más de un año. Desde entonces he tratado de no meter más “cosas” en mis espacios y he ido deshaciéndome de más y más objetos. Mi proceso minimalista es lento pero constante, porque así lo he querido.

Pero he notado que hay cosas que ignoro cada vez que hago un declutter. Dehacerse de cosas no siempre es fácil. Hay cosas que no queremos ver.

Hace un año, no me habría dado cuenta de esto, pero ahora sí lo noto, porque soy una persona más reflexiva. El minimalismo me ha enseñado inteligencia emocional.

Me he dado cuenta de que hay objetos a los que no quiero acercarme cuando hago declutter. Objetos que finjo no ver, cuando decido que es tiempo de eliminar algunas cosas de mis espacios.

Un año después de haber empezado, todavía tengo cosas que no uso seguido, y que aun así,  no logro dejar ir. Pero cada día que pasa es más y más difícil seguir ignorando esas cosas. Una vocecita en mi cabeza me repite una y mil veces que debo sacarlas de mi vida porque no me generan valor.

He leído blogs que dicen que deshacerse de cosas es difícil porque nos llenamos de excusas para conservarlas. Esto puede ser verdad… al comienzo. Es normal querer guardar cosas “por si acaso” o porque “podría necesitarlo”. Con el tiempo uno se da cuenta de que nunca las va a necesitar y las deja ir. Yo creo que ya pasé esa etapa. Y si tú aún no las has pasado, tranquila todo a su tiempo.

Pero hay objetos que no podemos dejar ir porque tienen un enorme peso sentimental. Y ese es el verdadero reto. Y si este es tu caso, estamos en el mismo barco.

Declutter de sentimientos

Tengo un vestido que nunca uso. Creo que lo he usado dos veces en la vida y lo debo de tener hace más de 5 años. Siempre que lo uso me da frío, porque tiene la espalda abierta. Tiene el talle de la cintura un poco alto para mí y combinarlo es muy difícil.

¿Por qué guardo algo que claramente no me hace feliz usar?

Porque lo asocio a un recuerdo. El día que lo compré alguien me dijo que me veía bien en ese vestido. Y ese piropo venía de alguien importante para mí. Compré el vestido y lo guardé, como si con eso hubiera comprado también el piropo y lo hubiera guardado.

Cada vez que veo el vestido colgando en mi armario una parte de mi mente viaja al día que lo compré. El recuerdo aparece aunque sólo sea por una fracción de segundo.

No me deshago del vestido porque me da miedo que se me olvide el piropo. No me juzgues, todas tenemos nuestras locuras.

Tengo un libro que no he dejado ir por razones similares. Tengo unos aretes que tienen un peso emocional parecido. Hay objetos que asocio a diferentes personas y lo que ellas significan para mí. Racionalmente sé que no tiene sentido. Entiendo que si dejo ir esos objetos, NO estoy dejando ir a esas personas.

Aun así, aquí estoy, debatiendo con esos objetos que pesan una tonelada aunque los puedo levantar con la mano.

Las emociones que ponemos en los objetos nos anclan. Así es como me siento en este momento. Como si estuviera amarrada a gigantescas piedras que no me dejan caminar en la dirección correcta. Una de esas piedras es el vestido, otra el libro, otra los aretes… De pronto hacer declutter no es divertido. De pronto es una situación fuerte con la que preferiría no lidiar.

Superando miedos

¿Vieron Toy Story? Al final de esa película yo sentía que debía ir a mi casa a abrazar a mis muñecas, gracias a Dios ya no tengo muñecas, así que el daño no fue mayor.

Pero ahora tengo esos objetos que asocio con personas a las que quiero. Estoy tan invertida en esos objetos como un niño en sus juguetes.

Escribí este post para tratar de convencerme a mí misma de que debo dejar ir esas cosas. Y también para tratar de explicarte, si está empezando en el minimalismo o si ya tienes tiempo como minimalista, que a veces encontrarás nuevos retos. No se trata de botar dos espátulas y sentirse feliz, aunque todas empezamos sacando espátulas (¿por qué siempre tenemos más espátulas de las necesarias?… ¡ni siquiera hay publicidad para espátulas!).

A veces el minimalismo nos ayuda a confrontarnos a nosotras misma. A veces se vuelve molesto, porque empuja a salir de nuestras zonas de confort. ¡Oh sí! Dentro del minimalismo, también hay zonas de confort.

El minimalismo es un proceso. Uno maravillo. Es un proceso que crea una bola de nieve que te va empujando a mejorar. Y cuando esa bola de nieve tiene suficiente impulso, pues mejoras o mejoras.

He decidido dejar ir el vestido, y el libro y a los aretes… Los recuerdos que tengo asociados a esos objetos están en mi cabeza. Para recordar a esas personas no necesito objetos. Algunas de esas personas aún están conmigo. En lugar de querer sentirme cerca de ellos viendo un objeto, sería mejor ir a visitarlas o ponerles un mensajito para conversar.

Las personas que ya no están conmigo, no me van a juzgar por darle a esos objetos una mejor vida en manos de alguien más. Por algo son personas que quiero, no juzgan.

Poniendo metas

Es hora de deshacerse de ocsas inútiles. Esto es como arrancar una curita (bandita). No puedo tardar 6 meses encontrándole un hogar a todas esas cosas que debo dejar ir. Así que hay que poner fechas.

Antes del 25 de diciembre (hoy es 4 de diciembre), todos esos objetos deben haber sido donados o regalados. No vendería esos objetos aunque pudiera. Por algún motivo mi cerebro no logra contentarse con la idea de venderlos… no me juzgues.

Espero actualizar esta entrada cuando logre deshacerse de todas esas cosas.

 

Quiero escuchar sus comentarios. Por favor díganme que no soy la única a la que le cuesta deshacerse de cosas. Me serviría saber que no estoy loca. Si tienen preguntas o comentarios, también me encantaría leerlos y responderles.

¿Les interesa saber más sobre el minimalismo? Aquí les cuento lo que es para mí.

¿Ya llevan un tiempo tratando de ser minimalistas y les está costando? Aquí hay unas cuantas recomendaciones.

 

 

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