¿Por qué dejé de ver televisión?

Un día me di cuenta de que no sabía ver TV y no me importaba tener ese desconocimiento.

Hay personas que no ven televisión. ¿Quieren saber por qué lo hacen? Porque son minimalistas con ganas de ahorrar. ¡Y vale la pena!

No sé en qué momento abandoné del todo la televisión. Lo único que sé es que hace como un año mi novio estaba en mi casa y quería probar una memoria USB en el TV y yo no pude encender el condenado aparato… no encontré el control remoto y no sabía cómo encender la pantalla. Ese día lo oficialicé, yo no veo televisión… y al parecer ya no sé cómo hacerlo.

El inicio

Desde pequeña me había encantado la televisión. Crecí viendo todas las princesas de Disney (obviamente mis papás no eran muy feministas) y vi series de televisión también desde pequeña (Los Super Amigos, Los Picapiedra, Los Supersónicos…). Pero con el tiempo, mis amigos de clase me hablaban de series de televisión que yo no conocía. Resultó que muchos tenían televisión por cable cuando yo seguía viviendo en la era de televisión Satelital. Esto significaba que yo podía ver televisión, pero no tenía posibilidad de entrar en las discusiones sobre el último capítulo de el-programa-de-cable-de-moda. Así que poco a poco le fui dando menos importancia a la televisión.

Cuando entré a la universidad (en 2005) Youtube estaba naciendo (el primer video de Youtube se subió a inicios de 2005… yo sé, parece que ha estado ahí siempre, pero no). Así que por muchos años estuve viviendo sin cable y sin videos.

Televisión por cable

Luego de muchos años, mi familia decidió comprar televisión por cable, pero resultó que yo estaba llegando tarde a la fiesta. No encontré series de las que me enamorara y siguiera cada semana (sí vi How I Met Your Mother (HIMYM) pero creo que en Netflix). Al parecer no tenía el hábito de ver televisión.

Aquí vale la pena mencionar que nunca he tenido un TV dentro de mi cuarto y que en mi casa no hay un TV en la cocina. Dormir y comer (lo mínimo requerido para vivir) en mi casa se hace lejos de la televisión. Así que con o sin televisión por cable, no tenía el hábito de pegarme por horas al televisor y estaba consciente de que no lo necesitaba para vivir.

Nunca logré seguir Reality Shows posiblemente porque no formaron parte de mi infancia y adolescencia. No logré seguir series  semana a semana porque me parecía tonto programar mis horarios alrededor del televisor. Yo decido a dónde voy y a qué hora voy, el TV no va a decirme qué hacer con mi noche de domingo.

Y además estaba los comerciales. ¿De verdad tienen que mostrar el mismo comercial 5 veces seguidas?

La publicidad en televisión me parecía la peor forma de robo de tiempo. ¿Se dan cuenta de que 15 minutos de cada hora son comerciales? Eso significa que el 25% del dinero que se paga para tener televisión por cable, se paga para ver comerciales y publicidad. En mi cabeza funciona así: si una empresa quiere hacerme ver sus comerciales debería pagarme para hacerlo y no cobrarme por ello.

Y además está el hecho de que esa publicidad es (casi siempre) tremendamente aburrida o simplemente “mala”. Sentía que mi cerebro se saturaba con basura. Yo sé que hacer comerciales de televisión es una forma de vida, pero yo no quería apoyarla, al menos no con mi tiempo.



Netflix

En mis últimos años universitarios o mis primeros años laborales decidí suscribirme a Netflix. Esta es una fiesta a la que llegué aún mas tarde (Netflix empezó a vender suscripciones en 1999), pero cuando yo lo adquirí  era una novedad en Costa Rica o al menos entre mi círculo social.  Y al fin empecé a enamorarme de los programas y series de televisión. En Netflix podía ver mis series cuando yo quisiera, no había publicidad de por medio y la variedad era mejor que la de la televisión por cable. De hecho considero que Netflix ha sido una de las mejores inversiones de mi vida.

Tuve Netflix por años y lo amé. Pero con el tiempo me di cuenta de que pasaba mucho tiempo libre viendo series. De hecho vi HIMYM de inicio a fin dos (DOS) veces. Yo quería hacer muchas cosas con mi tiempo libre, pero era más fácil buscar mi app de Netflix y ver un nuevo documental o una nueva comedia.

No he mencionado que Netflix siempre lo vi en mi celular… sip, en esa diminuta pantalla. Veía Netflix acostada en mi cama hasta dormirme muchas veces. Obviamente esto no es sano, el cerebro debería desconectarse de las pantallas al menos una hora antes de dormir (o eso es lo que dicen por ahí). Creo que una buena parte de mi miopía se la debo a este pésimo hábito.

Después de varios años, mi relación con Netflix empezó a ser de amor/odio. Empecé a cuestionar qué estaba ganado con la suscripción y a cambio de qué lo ganaba.

Dejar Netflix

Finalmente decidí cancelar Netflix en setiembre de 2017. Lo hice por dos motivos, el primero era económico, decidí cortar todos mis gastos innecesarios y Netflix parecía uno de ellos. Pero lo que se paga es tan poco que realmente ahorrar no parece ser una buena justificación. Cancelé mi suscripción, también, para ponerme a prueba a mí misma. Ver televisión es una excelente forma de apagar el cerebro por horas, pero yo quería saber qué pasaba si lo mantenía encendido.

El resultado es impresionante. Para empezar, empecé este blog hace un mes, poco después de cancelar Netflix. Eso para mí es prueba suficiente de que ver personajes de televisión viviendo situaciones interesantes es inversamente proporcional a la cantidad de situaciones interesantes que se viven en la vida real.

Además he leído muchos más libros. A menos que se me aflojen todos los tornillos de la cabeza, estoy segura de que leer nunca va a ser algo que quiera dejar de hacer. Sí es cierto que puedo pasar horas leyendo y que muchas veces prefiero leer que hacer otras cosas, pero siento que leer no “apaga” mi mente. Pocas veces me siento más atenta que cuando leo. Leer es una excelente forma de aprender, de experimentar y de generar nuevas ideas creativas.



TV con otros

Así que esa es mi historia de cómo dejé de ver televisión por mi cuenta. Por supuesto, no soy capaz de arrancarle el TV a mis familiares y amigos. Y no dejé de ver videos del todo. A veces voy al cine, a veces veo videos de Youtube o esos videos de preparación de comidas que tanto hay en Pinterest (sí, no he logrado deshacerse de Pinterest, tal vez en unos años, pero aún no). Pero en general, no pierdo mi tiempo libre frente al TV o a Netflix, cuando depende de mí. Pero no siempre depende sólo de mí.

Mi novio ama su TV. No puedo exigirle que deje de ver televisión en su tiempo libre y no puedo evitar ver televisión con él de vez en cuando. Como no vivimos juntos, esto no es mayor problema. Él sabe lo que yo pienso del TV y tratamos de hacer actividades que nos permitan hablar y discutir ideas cuando estamos juntos. Pero a veces vemos un capítulo de alguna serie en casa de él. Y está bien. No dejé de ver televisión porque lo odie, simplemente lo hice porque parecía un paso natural para mí. Pero a veces con mi tiempo libre quiero pasar tiempo con mi novio y si él quiere ver una película o una serie en ese tiempo, yo puedo comprometerme a hacerlo… claro que el siguiente fin de semana posiblemente él se comprometa a ir a comer sándwiches a un parque y a jugar juegos de mesa.  Es cuestión de encontrar un balance y de ser emocionalmente inteligente.

 

¿Qué opinan de dejar de ver televisión? ¿Podrían hacerlo, aunque fuera sólo como un experimento social, por un mes o dos? ¿Han dejado de hacer cosas o empezado a hacer cosas que parecen extrañas a otras personas?

Me encantaría que dejen sus comentarios e ideas. Me gusta aprender de otros.

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2 reflexiones sobre “¿Por qué dejé de ver televisión?”

  1. Te felicito, yo no recuerdo bien Elmo minuto en que dejé de ver TV, pero hace más de siete años que no veo, me informo con un programa de radio que me gusta mucho y si quiero saber más de algo busco en algún medio digital información.
    Y es verdad, creo que en estos años he leído más que en mis 30 años anteriores.
    Cariños

    1. ¡Hola, Pame!
      Siente años es mucho tiempo, felicidades a tí también.
      Es muy reconfortante saber que existen muchas personas ahí afuera que no ven televisión. Me parece que los beneficios son tantos que deberíamos correr la voz… y tal vez tener un nombre de asociación. Podríamos ser “Ex-TVistas asociados” o algo así. jeje.
      Yo estoy batallando con el balance entre no recibir publicidad y mantenerme informada. La radio entrega publicidad y mi cerebro almacena tooooda la publicidad que recibe en cajas muy bien etiquetadas que luego las lanza por los aires sin control en los momentos menos indicados y cuando me doy cuenta estoy tarareando una canción sobre crema anti-arrugas en medio de una reunión de trabajo.
      Por supuesto, podría ser que el problema no sea la radio sino yo…
      ¿Me recomiendas algún libro? Siempre estoy en busca de alguno bueno.
      Saludos

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